jueves, 27 de junio de 2013

El dátil


A mí lo de las grandes reformas es que me despepita. Y cuando las hacen los políticos, ya es que me extasío. Es como meter a los albañiles en casa para que lo hagan todo fosfatina, liar una sagatina horrible, como si hubieran bombardeado, y, “mira, vamos a destruir tu vida anterior, y a liar una que te cagas, y lo mejor es que te abras”.