Uno
de los rasgos definitorios del humanoide moderno es la parentesia, que no hay
que confundir con la propensión a utilizar a los parientes como anestesia del
vivir (o a anestesiarlos con tu vida), sino a vivir ésta como un relato con
paréntesis, que la (o)presión social quiere ya numerosos, obligatorios y
permanentes.