Como villano, Trump
es un chollo para los buitres europeos, y bien que le sacan el amago.
Un tío al que se la bufa dónde quede La Mancha, su queso o el aceite español, accesorios allí (y sustituibles al día siguiente por similares), y los machaca para castigar las ayudas a los aviones europeos, da que sospechar si los que han indicado dónde meter el cuezo no serán el lobi francés, con su agonía por controlar el vino europeo en EE.UU. y donde sea, en aras del libre comercio, claro; o el monopolio mundial del aceite al que aspiran los italianos, con los españoles de negritos olivareros, y altivos, cómo no.
Un tío al que se la bufa dónde quede La Mancha, su queso o el aceite español, accesorios allí (y sustituibles al día siguiente por similares), y los machaca para castigar las ayudas a los aviones europeos, da que sospechar si los que han indicado dónde meter el cuezo no serán el lobi francés, con su agonía por controlar el vino europeo en EE.UU. y donde sea, en aras del libre comercio, claro; o el monopolio mundial del aceite al que aspiran los italianos, con los españoles de negritos olivareros, y altivos, cómo no.

Porque el caso es que Francia, Alemania y Reino
Unido se quedan con sus miles y miles de puestos de trabajo aeronáuticos y sus
millones y millones de subvenciones, y los ingleses, además (sí, sí), con las
empresas americanas de eso allí, y sus subvenciones. Dos en uno. Ole mi Brexit.
Los flamencos –no los del Camarón, sino los del norte– se quedan con los
despojos del Brexit. E Italia con sus beneficios originarios intactos o
ampliados bajo cuerda.
Y ya está. Ya no hay más Europa. Al menos para ellos.
Para aparentar que sí, se descolgarán con algún regalito para pagar silencios y
mutis por el for(r)o de otros, y un amago de réplica a Trump. Y para Sánchez
alguna migaja que se pueda llevar a la boca en campaña. Y pare usted. Eso sí, a
partir de ahora tendremos un valedor tan insuperable como nuestros quesos, en
Borrell, otro lobista convicto y casi confeso, como nuevo alto cargo europeo.
Sé que es capcioso, pero es que huele que apesta, y para decir ¡que no es
Trump! ¡es Europa, imbéciles! Y es que no somos ni moneda de cambio. Solo la
calderilla con que pagar al poderoso el gorrilla aparcacoches. Así es que a
bebernos el vino y comernos el queso, que lo mismo se abaratan. Y votar. Mucho
votar. Y viva la democracia, viva la Hispanidad, y sobre todo, ¡Viva la Virgen!
(del Pilar, por supuesto).
No hay comentarios:
Publicar un comentario