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jueves, 17 de septiembre de 2026

Postureos


A Mbappé y Cía les andan repasando el morro -y anda que no tienen- por haberse tirado del camiseteo pro Ceuta, lo cual me ha puesto a cavilar, llegando a la conclusión de que los rajados son los únicos congruentes de toda esa movida. 

Porque, a ver; qué pintan ellos en un homenaje a una ciudad que ni les va ni les viene, y a la que nunca han ido a comprar un ventilador, entre otras cosas porque a estos gladiators super Vips les mantienen las pelotas en algodones climatizados, a costa de los que se dejan alegremente los cuartos para esa iglesia -“para el culto”, se decía antes cuando se pasaba el cepillo, y aquí, ni eso: motu proprio-. 

¿Por empatía con el lugar donde viven, por aquello de se es de donde se pace? Es que se me sale la hernia de su sitio, de la risa. Pero si estos son de la galaxia. Y ni pacen, ni viven. O sea, cobran en paraísos fiscales, cotizan lo mínimo, están en su nube y en realidad son jornaleros de lujo que van a equis euros la caloría, y algunos no saben ni donde habitan. Lo cual hace imposible hasta su solidaridad con los vecinos, que me imagino que no serán de los que no se pierden una reunión de la comunidad para ver lo del desconchón del cuarto. 

¿Y por empatía, siquiera sea porque una vez fueron pobres? Otro imposible. Además de ser el alzheimer más extendido (el del rico sobrevenido), es que ellos son también emigrantes, y aunque no canten por Valderrama (pues sería ya demasiado morro), al final sí actúan como tales, y en realidad, con su bajada del burro lo que han hecho es identificarse, no con los ceutís, sino con sus okupas. Y muy coherentemente. Al fin y al cabo, es lo que ellos son, aunque de oro. 

Y no creo que sea por beligerancia, ganas de bronca o dar por saco. Exigir a estos divos que se manifiesten en favor de nuestros problemas tiene el mismo sentido que si mañana, todos los que entraron en Ceuta hacen una manifestación de apoyo a los ciudadanos a los que están jodiendo. El mismo que si un okupa se mete en tu casa y te apoya en tu reivindicación de que se largue. Y se dirán: odo, que se manifieste la empresa. Pero, ¿se imaginan a Florentino con esa camiseta? Ay, mi hernia.

viernes, 11 de septiembre de 2026

El relevo

 

Hoy, si no eres CEO, laboralmente estás acabado, eres un pringado. En cambio, si además de CEO eres, por ejemplo, coach, o trainer, vas de puta madre, directo hacia el influencierato.  De lo que sea. Lo mismo dan personas que máquinas que animales, hoy personas de cuatro patas. Y no crean que es algo del presente. 

La cosa viene de atrás. Mi padre, por ejemplo, fue un atrevido CEO y notable influencer de treinta vacas, con las que ejercía de coach y trainer, eso sí, con ventaja, porque eran frisonas. Pero basta con tres cabras, o un móvil -para triunfar siempre se necesita un móvil– , o incluso la boquilla, si no eres muy anacoluto, para hacerte CEO y emprender. Y de hecho el país se está llenando de Ceos. 

Sea porque no hay puestos más bajos en el mercado o porque aman la libertad, las nuevas generaciones parecen preferir ser un pobre CEO a un rico funcionario. Yo veo a gente muy joven andando por el canal, supongo que porque no tienen para un patinete –seña inequívoca de que van para Ceos-, hablar de emprendimiento como en mis tiempos de comprarnos una Gimson. Lo tienen asumido. 

Así que no sé a qué viene tanto rasgarse la camisa por el informe PISA, que es como la torre, que parece que se cae, pero ahí sigue, y que lo único que deja claro es que los profesores de los interfectos se van a ver negros para cobrar la jubilación. No porque no hayan sido capaces de inocularles los números y la comprensión lectora a sus pupilos, sino porque estos son los futuros Ceos y apenas cotizarán siquiera para ibuprofeno, cuanto ni más para mantener menas y viejos. 

Además de ser digitales, o sea, no analógicos, que tampoco, sino ni siquiera orales, pues no hablan, muchas veces porque no lo necesitan ni entre sí, ni para ligar, y robotizados con adminículos que facilitan su conexión con la nube, la galaxia, el tiempo, el espacio y toda la pesca. 

¿Para qué quieren pues, lenguajes arcaicos, sintagmas anacrónicos y sintácticas sociales semi caducas? Eso es lo que mide PISA. Y medir tiempos nuevos con baremos viejos siempre arroja el fracaso. O sea, tutto in ordine. No pasa nada. Solo es el futuro, que suele ser aquello con lo que no soñamos.

jueves, 30 de julio de 2026

Perspectiva


Cobra fuerza la idea de que la democracia tiene los días contados, que pronto engrosará la lista de especies en extinción del planeta. Y como síntomas de esta debacle jurásica se exponen ejemplos de tan distintos biotipos políticos, como la estrafalaria deriva dictatorial de Trump (y sus dudas electorales), la enconada erosión democrática del rechazo electoral de Sánchez, o el descarado y fulminante fin de la democracia impuesto en Nicaragua por Ortega, y el que quiera votar, que se largue a Suiza (je,je). 

Hace 30 años, todo eso era impensable, y al mismo verlo, se habría desatado una beligerancia importante. Hoy, no pasa nada. Lo cual es el gran síntoma de que algo está pasando. Y en más de uno aflora ese sentir de que, los sitios de donde vengo empiezan a desmoronarse. 

En cambio, en los que no vienen de ninguno, y solo van, no supone mayor problema; ya llegarán. El futuro se acepta mejor según viene para quien no tiene pasado. ¿Son ellos, pues, el problema? ¿O, según ellos, los viejos? 

En todo caso, es un hecho que las elecciones están sobrevaloradas. No hay más que ver la miseria alcanzada (partiendo de la más absoluta miseria). Aunque también lo es que, a partir de ahí, se empiece a minusvalorar, si no a despreciar, la democracia, aceptando que sea esa cosa estereotipada que nos hacen tragar a lo pavo. Ya que no hay democracia -ni cocina, ni amor, ni clima, ni cine, ni vida- como la ya pasada. 

Para mí, el periodo más democrático vivido va de 1978 a 1984, cuando el Psoe empieza a hacer de las suyas. Y la percepción era de gran insatisfacción. Quizá porque había mili, no había divorcio, o atención médica universal. Esas cosas con las que se mide la democracia, comparándola con otros sitios, y que no están nada claras. 

Si así fuera, los jóvenes, que lo tienen todo -¿o es que alguien cree que nosotros veníamos de fábrica con trabajo y casa puesta?- deberían de estar más satisfechos con el sistema. O quizá lo estén y piensen que un ajuste fino -terrorífico para tantos mayores- lo hará más democrático. Y si, al final, no resulta democrático, pues tampoco pasa nada. Al fin y al cabo, es algo que se verá dentro de mucho.

jueves, 23 de julio de 2026

Exilio interior

 

Ahora mismo soy un refugiado climático. Quien me lo iba a decir. He hecho acopio de todo mi capital vital, y abandonando a las olas del naufragio calórico la alcoba, la cocina, y casi el inodoro, pues he sufrido más que un san Antonio la tentación de trasladar conmigo un bacín (y así somos dos), me he instalado cual momia silente en el salón, a ver pasar a golpe de mercurio el cadáver de mi enemigo, o sea, yo. 

Lejos, no sé si en el tiempo o el espacio, parientes según los físicos, resuenan entre la calima calentorra los últimos Viva España de un verano que me hace la ola. Y aún me da más calor, como si los muros que protegen la patria mía que es mi aposento fueran a derrumbarse. 

Y resuelvo en pensar, casi siempre en tonterías, como qué será de los que estén escardando cebollino, o en los que, huyendo de guerras, hambres o infortunios, han venido a parar a este horno para bollos, o si, en mi calidad de damnificado por el torrezno atmosférico, tendré derecho a alguna ayuda, a una dádiva que me refresque, siquiera sea un soplo, una frigoría. 

Pues tengo entendido que algo se mueve en esto del asilo climático por padecer las del cainita palomo. En fin, algo de justicia climática, que ya se atisba, y yo quiero pillar lo mío. Como una tutela como desheredado del anticiclón, o una solidaridad pensionada de alguna autonomía más boreal ajena a la bomba de calor sureña; en suma, un derecho de encrucijada (por no saber qué camino tomar) que me allane el camino hacia un futuro de frescor, aunque sea en forma de limosna. 

Como si fuese un niño saharaui en acogida o un Mena sin derecho a cocina, solo a brisa. Pues los próximos negros fugitivos del desierto, el sol infame y los alacranes somos nosotros mismos, y cuanto más al sur alguna preferencia deberíamos tener en la próxima distribución de la riqueza climática, y disfrutar un poco por un módico precio subvencionado de ese norte que dicen que también existe. Los melones, los llevamos nosotros. 

Eso debería estar ya en estudio por los parlamentos regionales. Porque las apoplejías son para el verano, señor Page. Y la igualdad, inalienable. Sea en grados Celsius o Fahrenheit.

jueves, 16 de julio de 2026

Sentencias

Mañana es 18 de julio. Menos mal que es sábado y no se espera ninguna sentencia. Lo mismo decían que era un Dragon Rapide de papel. Pero la semana no ha estado mal (y el día no ha terminado). Y es que, si julito ya es un mes excretor, de cara (o culo) al agosto fiambre, este año es todo un sisón judicial, y se las trae, marcado como viene por el Niño. 

El Niño de la Audiencia, será, que suena a cantaor -¿de carceleras?-, y trae frita a la Moncloa. Menudo asorrate, eso de despejar todo el día autos, providencias y oficios varios, incluso de tinieblas. Ni el Unai ese. Eso sí, haciendo las delicias (con los goles de Porro, o el porro de goles) de un verano sin monstruo del lago Ness, ni siquiera de vacaciones, con los juzgados de programadores televisivos, animadores de barrio y amenizadores de verbenas; y con el trasnoche y tres pelotazos, se habla lo mismo de law fare que de chistorras. 

Y con tanto contubernio, tertuliano y vigilia, y tanto calor en lontananza, una sentencia como las del Hermanísimo II -el Hermanísimo I fue el del Guerra (Alfon), recuerden los fieles- llama a escandalera, válgame la Macarena y s.h.p.t.p. (se han pasado tres pueblos). Y nadie hace la lectura contraria. 

Osease. Aun no pasándoseme por el magín que no es más que la ley lo que se ha aplicado al Hmnsmo y a su tejemanejeador político de turno extremeño, y aun sabiendo que los extremeños se tocan, ¿se puede saber dónde han estado los justicias durante más de cuarenta años en que se han cometido todo tipo de tropelías, abusos y desmanes de parecido si no idéntico jaez -ojo, y se siguen produciendo- por toda la raída y estragada España profunda y provinciana en la que los políticos (tan bien ensamblados con las fuerzas vivas de cada sitio) han hecho de las suyas a izquierdas y derechas, lo que les ha salido del fandango, sin que a duras penas se les llamase la atención? ¿Por qué no se denunciaba?

 Después de tantos años en la administración, me da la risa. Y, no nos engañemos, es la sensación general. De ahí la polémica, las dudas y la división. En conclusión. La sentencia podrá ser ejemplar, y ejemplarizante. Pero ya podían haber empezado antes.


jueves, 9 de julio de 2026

Resiliencia

 

Los europeos siguen sin entendernos. Ahora, les extraña cómo podemos vivir, currar, pasear, amar, pelear, dormir, que ya es decir -incluso morir, que se pone imposible- con este calorro, este palomazo. Algo inexplicable sin lo cual no puedes entender a Goya, Picasso o Lorca. O el confinamiento, que es algo que se aprende a golpes de calor. 

Y vienen como en su día Irving o Hemingway, a asolanarse, a socarrarse, a cogerle el tranquillo, aunque no a hacerse de secano, que es algo que les entra a la primera en bares y colmados. Hasta la política la pillan, que hace falta algo de calentura y mala hostia vespertina, hasta que te hinchas de agua tras la siesta y empieza el nuevo día, o sea la tarde. 

Pues acá, gobierno y calor son dos efectos del anticiclón, y ambos en competencia por nuestras meninges menos sobradas. No en vano el 18 de julio es fecha señalada de ambos males, calor y políticos. Y la mala hostia, ya puestos. 

Quizá por ese mal sueño de verano, esa pesadilla sestera que es soñar en verde, eso tan nuestro. En cuanto aprieta el Lorenzo anhelamos el verde. Nuestro paraíso es verde. Y eso antes nos trasladaba siempre a Europa. Y al Tour (desde que era en blanco y negro). Nuestro complejo europeo de amorodio estaba ahí. Hasta que vimos que también estaban verdes, pero en muchas otras cosas del vivir. Y que los sueños también se agostan. 

Y ha sido últimamente cuando se nos ha caído la venda, al ver que aquello también va para secarral, que sus prados se secan, las vaquitas no pastan y el ocre, el pardo y amarillo campan también bajo las lenguas de calor que los invaden, y que, por fin, lo hemos conseguido, hacerlos de los nuestros, y solo les falta el botijo y el ventilador (y poner persianas). 

Mientras, su propio sueño, el mediterráneo, también se desvanece: vamos para viejos, rentistas y fachas. Como ellos. Somos su decepción, como ellos la nuestra. Europa es eso, una decepción recíproca. 

Menos mal que Sánchez todavía resiste. Y de vez en cuando les lee la cartilla de nada con sifón (con hielo, eso sí), pero sin Begoña. Y Europa sigue. Y el calor. Y espérate que llegue la Calígula. La canícula, quiero decir. Menuda resiliencia nos espera.

sábado, 25 de abril de 2026

Difuminado


Una ilusión muy extendida, fruto del pensamiento positivo y asertivo hoy día exigido para no ser muy infeliz, es que al morir no desaparecemos del todo. Y es verdad. Eso es algo que se suele conseguir más en vida. Cuando un día desapareces de la vida de un montón de gente, y la única prueba de supervivencia, de estar aún en el estercolero, es institucional. 

Y más o menos intuyes que sigues ahí, nominalmente, por las facturas de Iberdrola y la opresión de la Agencia Tributaria, las ofertas de tu banco o los recibos del seguro. Ya eres un zombi institucionalizado. Si no fuera por la atención que aún mereces a esos y otros delincuentes, caerías en la anomia más absoluta, y cuando a los cuatro años recibieras la propaganda electoral a tu nombre, no sabrías muy bien a quién se dirigen -bueno, ni así tampoco-. 

Y es que, con el tiempo y una caña, o muchas, según la sed de cada cual, te vas difuminando, adoptando unos el formato de simulacro vital, otros de hombre nuevo, o del mismo de siempre (que no sé cuál de los dos es más patético), como hay quien es sombra de lo que fue, quien adopta forma de segunda oportunidad o quien simplemente pide prórroga, o se va a Denia. El caso es no desaparecer del todo. Aprovechar la inercia (o la inepcia). 

O, como ahora ha puesto de moda espero que pasajera, Sánchez, resituarse en el lado correcto de la historia, y hale, a vivir. Y que es algo así como una reedición 2.0 de aquel “quien se mueva no sale en la foto” de su antecesor casi jurásico Alfonso Guerra, que a su vez era revisión del clásico “quien no está conmigo está contra mí”, y que no es otra cosa que la expresión tribal del rechazo más absoluto de lo que esté más allá de tres palmos de mi culo (y si me lo besa, mejor), condenándolo como lo peor, y, naturalmente, negándole cualquier tipo de evolución que no sea la de convertirse a eso, a mi culo hecho religión. 

Por eso sé yo que dejé de estar en el lado correcto de la historia hace mucho, cuando dejé de vendimiar, de servir, de ser útil, de callar, de asentir, de “trabajar para el progreso”, de comulgar. Y si desaparecer ya es fácil, imagínate si estás donde no debes. 

viernes, 3 de abril de 2026

Reuniones


La religión no deja de ser un oficio de incrédulos (además de tinieblas). Y no se trata de una paradoja. Siempre hay algo más aparte del rebaño. Es lo que define cualquier fe como credo entre líneas: su cara oculta. Como la de una luna ignota pero intuida. 

Hablo, naturalmente, de todo aquel que, dentro del más preclaro, invariable y natural ateísmo como actitud serena, y no en plan forzado como el que llega a él desde el reniego o el rencor de sí mismo -he ahí al militante anticlerical grotesco, ese rastrero atavismo mental-, de vez en cuando visita, lo más seguro en clase turista, ese mundo en el que quizás un día estuvo avecindado, o incluso le cabe la circunstancia de serle familiar, aunque no fuere más que por la expresada por Don Antonio, fe de sus mayores.

 Nada. Una bagatela. Un adarme de nostalgia. Una debilidad consentida desde esa fidelidad hacia sí mismo como única religión que aparece como flojera ante el resto y que se la trae al pairo. 

Es en esa actitud madura y de libre albedrío, aparentemente tan anti religiosa, en lo que se basa, no el culto, pero sí la presencia en el fenómeno religioso, de un caudal guadianesco que en fechas y ocasiones señaladas, por el calendario o el destino, acude sin complejos con un monto fijo discontinuo de, no devotos, pero sí fieles (incrédulos), quizá más de sí mismos que del madero, del que algo sienten tener, como un producto de la historia a la que se conectan por momentos, pulsiones, fogonazos. 

Cada credo, para, reafirmarse, ha de tener sus furtivos. Y no solo es la Virgen su atavismo favorito. Puede que la palma se la lleve el Cristo de Medinaceli. Así, hay quien, desde el descreimiento, va a pedir por un enfermo terminal, por un caso perdido, por un milagro. Y por primera vez, pisa un templo. Aunque, tras la (semi) decepción, jamás volverá, siendo curiosamente ese espacio sacro, el que le confirme en su sagrado agnosticismo.

 Otros no se cansan, y volverán ya, año tras año a un besapiés como la excepción que les confirme su regla laica vital. Resulta extravagante. Pero no es más que la expresión de la diversidad encerrada en cada humano, que, de no existir, habría de inventarse.

viernes, 6 de marzo de 2026

viernes, 13 de febrero de 2026

Vacíos

 

La Junta ya tiene la solución para el cupo de España vaciada que le toca: formar pastores para llenarla (con sus ovejas, digo yo), sin más armas que el báculo, el móvil y el perro, la santísima trinidad hoy de lo pedestre. Y hale, creced y multiplicaos.

jueves, 5 de febrero de 2026

La p… Guerra


Es un hecho: la guerra lo explica todo. Incluso 87 años despuès. Hasta las cosas más tontas. Que, mira por dónde, también suelen narrar las más relevantes.

viernes, 30 de enero de 2026

Borrascas

 

Me juego dos dioptrías a que, cuando Sánchez tenga que comparecer sobre el descarrile -no el suyo sino el importante, el del tren, esa metáfora de España-,

viernes, 23 de enero de 2026

Tragedias

 

Vivimos tiempos deslumbrantes en la penumbra, y como la ceguera que sigue al resplandor así se plasma un devenir de claroscuros que, entre fogonazo y fogonazo,

viernes, 9 de enero de 2026

El gachapero

 

El gachaperomental español es monumental. La mayoría está de acuerdo con el “madurazo”, pero la mayoría, también, cree que va contra el orden internacional. Con un par. 

viernes, 26 de diciembre de 2025

Natividad

 

Dentro de nada, como quien dice, los máximos defensores de la limitación (y devolución al remitente) de inmigrantes serán los niños que ahora mismo y desde hace un tiempo están naciendo en nuestras maternidades de padres que llevan aquí cuatro días o incluso acaban de llegar. 

viernes, 12 de diciembre de 2025

Huelgas


El imaginario colectivo del bienestar es bien sabido que va por barrios. Así, aparte de algo que garantice la supervivencia, si en Francia, por ejemplo, empieza a serlo el transporte, en España, por cuestiones históricas de escasez, culturales de apego y laborales como el horror

jueves, 23 de octubre de 2025

Leyendas

 

Estos días la Transición cumple 50 tacos, cuando se nombra a Juan Carlos jefe de estado interino (por segunda vez desde que un año antes Franco entrase en el box hospitalario para su expedición al otro barrio),

martes, 30 de septiembre de 2025

Sobraos

 

Veo por ahí que la generación Z, o sea los veinteañeros, no tienen esperanza, que es esa cosa que, además de solamente saber bailar chachachá (pues son más tiempos de bachata),

miércoles, 17 de septiembre de 2025

Zozobra

 

En el mismo instante en que TVE transmitía en directo un motín pro palestino contra la vuelta ciclista, otra televisión socialista, la de Page, nos expedía sin rubor alguno una peli

jueves, 4 de septiembre de 2025

El anodinato


Debido a esa percepción tontiloca tan humana del mundo, somos dados a creer que mientras en invierno pasan las cosas, en verano solo pasa el verano, que por cierto es esa época