A Mbappé y Cía les andan repasando el morro -y anda que no tienen- por haberse tirado del camiseteo pro Ceuta, lo cual me ha puesto a cavilar, llegando a la conclusión de que los rajados son los únicos congruentes de toda esa movida.
Porque, a ver; qué pintan ellos en un homenaje a una ciudad que ni les va ni les viene, y a la que nunca han ido a comprar un ventilador, entre otras cosas porque a estos gladiators super Vips les mantienen las pelotas en algodones climatizados, a costa de los que se dejan alegremente los cuartos para esa iglesia -“para el culto”, se decía antes cuando se pasaba el cepillo, y aquí, ni eso: motu proprio-.
¿Por empatía con el lugar donde viven, por aquello de se es de donde se pace? Es que se me sale la hernia de su sitio, de la risa. Pero si estos son de la galaxia. Y ni pacen, ni viven. O sea, cobran en paraísos fiscales, cotizan lo mínimo, están en su nube y en realidad son jornaleros de lujo que van a equis euros la caloría, y algunos no saben ni donde habitan. Lo cual hace imposible hasta su solidaridad con los vecinos, que me imagino que no serán de los que no se pierden una reunión de la comunidad para ver lo del desconchón del cuarto.
¿Y por empatía, siquiera sea porque una vez fueron pobres? Otro imposible. Además de ser el alzheimer más extendido (el del rico sobrevenido), es que ellos son también emigrantes, y aunque no canten por Valderrama (pues sería ya demasiado morro), al final sí actúan como tales, y en realidad, con su bajada del burro lo que han hecho es identificarse, no con los ceutís, sino con sus okupas. Y muy coherentemente. Al fin y al cabo, es lo que ellos son, aunque de oro.
Y no creo
que sea por beligerancia, ganas de bronca o dar por saco. Exigir a estos divos
que se manifiesten en favor de nuestros problemas tiene el mismo sentido que si
mañana, todos los que entraron en Ceuta hacen una manifestación de apoyo a los
ciudadanos a los que están jodiendo. El mismo que si un okupa se mete en tu
casa y te apoya en tu reivindicación de que se largue. Y se dirán: odo, que se
manifieste la empresa. Pero, ¿se imaginan a Florentino con esa camiseta? Ay, mi
hernia.