La onomástica me trae la impresión, quizá un tanto vana, lo más seguro inconstatable, de que hoy el dolor ya no se ejerce como antes.
La onomástica me trae la impresión, quizá un tanto vana, lo más seguro inconstatable, de que hoy el dolor ya no se ejerce como antes.
Si hay algo que ya estoy echando de menos en la guerra del Golfo contra Irán es una buena flotilla. Y mira que el Golfo se lo ha puesto a huevo a Ada Colau, Barbie Gaza y demás soldadesca a sueldo, valga la remunerancia, que es lo que más redunda, pidiendo eso, ¡una flotilla europea, por favor!, aunque sea de boqueroneros, o del capellán.
Hace una eternidad, pero que igual podría haber sido ayer tarde, le preguntaron (de buena fe) a Raimon, el cantautor, por qué no cantaba en castellano, para que lo entendiera más gente. A lo que contestó (de muy buena fe) que, de querer llegar al máximo de gente cantaría en chino.