Estoy de acuerdo con Marlaska. La seguridad subjetiva es así, tal cual, como suena. No existe la seguridad objetiva. E igual que un asaltante de Ceuta puede sentirse (y con razón) perfectamente seguro, un vecino del sitio puede tener la piel de gallina por la amenaza de tanta montaña rusa vivencial. Es cuestión de percepción.
Para hacerse una idea basta imaginar que tu pueblo de pronto aumenta un 6% la población con gente no querida, problemática y con capacidad para acabar con tu modo de vida. En Madrid serían más de 300.000. Y ya no sería una percepción, sino un fenómeno social. Es lo que tienen las poblaciones y los fenómenos que conllevan. Mientras son barajables, controlables, acotables, los problemas que suponen son individuales. Cuando ya no, son de toda la sociedad.
No quiere esto decir que el ceutí no sea un problema social, pero lo es en una escala de laboratorio, de prueba. Así al menos lo está llevando Marruecos, o el mismo Sánchez (que no se le ocurre otra cosa). Y desde otra posición la misma oposición. (Y ni te cuento la jodida UE). En ninguno ves una postura clara ni programa sobre las causas ni el desarrollo, ni a futuro, del problema, viejo ya.
En realidad, lo que tratan todos es de generar tástana, que es como aquí llamamos (o llamábamos) a esa costra que la intemperie va formando en la tierra llovida, en las heridas tardonas, en lo añejo y malo, hasta el punto de decirse “echar tástana” de quien tenía esa capacidad de aguantar la herida incurable de la vida protegiéndola con la costra hasta ver solución.
Hoy la tástana son, el begoñazo, la Leire, ZP, el serial Aticos Ayuso, la amnistía de Puigdemont, los nietos votantes, la IA, el calorazo, el tertulieo… Y la herida, que sigue sin curar, comiéndonos, el gasoil, la luz, los tomates, la vivienda, el empleo, los impuestos, la educación en picado, la sanidad quebrada, el transporte crítico…, todo aquello de lo que no se habla, porque nadie tiene nada sensato que decir, salvo para echar tástana, que es lo que les libera de la honestidad y salvaguarda su indecencia. Pero el día que salga el de economía y diga que la pobreza es subjetiva, entonces, échate a temblar.