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martes, 9 de diciembre de 2025

Ficciones y contradicciones: Contribución a la crítica de la ecología política (para un planeta más justo, naturalmente) Post-it 30

 

     Una visita turística

(De la colección Relatos para espantar al miedo. Magacín para la Realización Animal. Descatalogado.)

 

Soy Nila López y hago crónicas. Y he visto muchas veces a los humanos. Pero no olvidaré la cara de Lido, la pequeña pata, cuanto su madre, pensando que la gripe aviar se la llevaba al otro barrio, la acompañó a verlos por vez primera, quizás como un regalo, quién sabe si para escarmentar la enfermedad, a sabiendas de que los humanos tan pronto dan la vida como la quitan.

lunes, 16 de septiembre de 2024

Ficciones y contradicciones: Contribución a la crítica de la ecología política (para un planeta más justo, naturalmente) Post-it 30

Preámbulo para inadvertidos

(Prólogo del propio autor aparecido en una edición pirata de un cómic con supuesto guion suyo, que por lo gratuito, expresivo y a mano es el más utilizado)

 

 

Siempre me he considerado un científico antes que un hombre de letras. Lo que quiere decir que no tengo palabras, y las que tengo las emplearé para auto denigrarme. ¿Por qué? Porque soy un zape, un pobre desgraciado.

Esto, dicho así por alguien que se autoproclama servil para una sociedad que lo considera el mayor de sus engendros, puede resultar cínico. Que si mis padres vieran en lo que me he convertido, ya no venderían su par de mulas para poder matricularme en la facultad de Ciencias y ser algo en la vida, sino que me uncirían a la yunta como otro acémila más, aún a sabiendas de que entre ellas sería como un tercero en discordia. Después de todo, su conocimiento sobre mí es superior al mío propio, aunque inferior a mi desconocimiento de los demás, y así sucesivamente. Por eso me metí a farandulero y escribí de lo que no sabía, echando mano de mi fantasía para expresar mi pulsación científica. Y así me fue.

martes, 18 de julio de 2023

El istmo de las nanas -cosas del veranazo-

 

Viajes con mi primo. Libro de entradas y salidas de Mediwat López. Impreso en hueso de fémur de equino de primera; sistema odontográfico para lectura láser. Ejemplar único. Museo de Cultura Hincaica. Cuentacuentos: Hermeneutina López. 

Todo son átomos y entre ellos lo único que existe es el vacío. Demócrito

 Los sitios que no fui/ son un futuro/ de postal en mi mente./ Qué suerte que haya tantos  /viajes postergados / al fin, como la vida.

 

Cuando mis dos nietecitos pascuales vinieron de merendar su compuesto carminativo de sales de eneldo y aliaga, y me lo trajeron, no me sorprendió. Habían encontrado a su autor dormido, y al ir a bigotearle el costillar arrodalado por una tiña añera, una garrapata salió del carrizal de su pelambre y se asustaron: “Mira, un hueso. Cógelo”. “No, tú que eres mayor”. “¿Por una hora y veinte?”. “A ti te dan de mamar antes, por algo será”. “Bueno...” . Lo cogieron y se fueron a dos metros, para examinarlo:  “¿Qué son esas marcas?” . “Serán mates. A los perros les van los números.” . “Arrea, ¿un hueso en clave?”. “Lo mismo es un mapa del tesoro” . “Sí, de otro hueso enterrado; tú eres gilipollas”. “ ¿Y tú, sabes leerlo?” . “No. Pero la abuela Hermeneutina sí. Una vez interpretó el esqueleto de una sardina en salazón. Estaba de buena...”. Se relamió el mayor. ”Pues arreando”, ultimó el menor.

Al verlos venir azogados, abandoné mi ramoneo estabulario y les pregunté: “¿Qué lleváis ahí, zarzaneros?”. Al menor le faltó tiempo para decir: “Lo tenía el ratonero, que está ido perdido. ¿Nos lo leerás?”. “Trae aquí. A ver...”, dije escudriñando las marcas dentarias del húmero siniestrado. “Esto parecen vivencias. No nos incumbe. Se lo daremos a Sumo”. Y por poco les doy un berrinche: “¡Nooo, güela, nooo, léenoslo antes, andaaa, porfi!”. “ Mira que no me gusta que os metijéis en la vida de nadie”. Repuse. “Además, se trata de un perro. Está totalmente contraindicado”. “¿Pero para cuentistas, los perros, no? Puede ser chuli”. “Y peligroso. Se trata de un superviviente de los Años Acelerados” . ”¿Y eso qué era, un grupo musical?”. “No –no pude reprimir una risilla. Estos críos...–. Era cuando se buscaban las respuestas. Y el ratonero era de la vanguardia”. Yo miré a los danzantes pensando en otras cosas. Tal vez en otros bailes, en otros corazones. Y casi sin querer, seducida por el duende pegadizo de la infancia, les hice bajar el nivel de su júbilo y empecé a leer bajito aquel trozo calcinado de memoria...

“Hola, qué tal. Para quien le interese, soy Mediwat López, de los López de Casajuncaña. Nunca he padecido la hidatidosis ni la rabia y mi sentido olfativo es veinte mil veces superior al del hombre. Pero eso no ha sido suficiente para escapar al fin. Al contrario, más bien lo he perseguido desde la noche aquella en que, contra mi parecer, me uní al bandido corneja y a mi estimado Patócleto en la Cápsula de los Tiempos y, antes de mi segundo ladrido de alarma, marchábamos dejando un futuro de plastilina a nuestras espaldas entre la nube roja en llamas que nos cegaba aspirándonos fría como el sudor que ahora siento... 

Después, el deslumbrón se deshizo en volutas en una niebla seca, y el universo de fuego desapareció. Debido a la deshidratación, las fibras nerviosas de mi superdotada nariz quedaron bajo mínimos, y no pude indagar más sobre la película. Recuerdo, eso sí, el aire insulso enrarecido, similar al del salón de mis amos. Y que el huevudo Brevon me guiscaba:

–¿Y tú dices que tu mucosa olfativa es una maravilla? ¡Una puta mierda! Un humano, con su porquería de 0.006 milímetros y drogado, huele más que tú.

 Menudo viaje me pegó, con su alma de chacal.

Cuando ya estábamos bien perdidos en la perdición, atisbamos entre la gasa de niebla aproximarse un reflejo material. Algo que incluimos en el esperanzador grupo de los objetos, y lo que al fin se plantó ante nosotros era un fiero guerrero con el casco abollado. Y va y nos vocea. Aunque al menos sabemos que somos una presencia:

–¡Eh, vosotros. Soy Hermes, el mensajero de los dioses, dios mismo de la Astucia, la Suerte y el Robo, y vengo a escoltaros hasta el Hades. Así que andaros con ojo!

De manera que lo creemos, por la cuenta que nos trae.

–¿No queríais espíritus? Pues ya estaréis contentos –les digo, nada satisfecho con mi destino. Y le seguimos sin resollar porque, como es dios, va a todo puño. Pato le grita, desjarretado:

–¿Adónde vamos, buen Hermes pederasta? –Pero no le contesta. Menos mal. Porque mi amigo confunde los términos y éste debe ser uno de los dioses más groseros de por aquí. Por fin se digna, pero sin volverse:

–A cruzar el Aqueronte. Yo no sé por quién venís recomendados, pero debéis de tener un buen agarre. Aquí todo el mundo lo cruza con sus huevos. ¿Lleváis los óbolos?

Nuestra extrañeza es intensa. Y Brevon, que no se corta un ápice, grita:

–No, pero el pato puede recitarle el listín de especies en extinción en un pestañeo.

Hermes da paso y medio y se para. Luego se vuelve. Su mirada es mortal. Nosotros también nos paramos. Yo pienso: “Ya está, ahora nos desintegra de una hostia”. Pero no. Sigue. Peor. Como es el dios de la astucia, espera que te esperarás. Y en efecto; por lo menos por lo menos estuvimos dos o tres años luz corriendo como galgos hasta llegar al Aqueronte. Al acabar, y sin dejar ni descalzarnos:

–¿Qué, algún chistecito más? –Reta. Si se le ocurre al bocazas de Brevon decir algo, le pego un bocado que le quito la cabeza. Y, reventados, al ir a sentarnos en su orilla, sale con un exabrupto, una cosa que para qué, que qué nos hemos creído, que si pensamos que él es nuestro criado, que cómo nos atrevemos a poner el culo en el reino de Ultratumba. Y entonces caemos. Pato, con mucha urbanidad, inquiere:


–¿Entonces, señor,  ésto es... el Más Allá?

lunes, 8 de noviembre de 2021

Caprichos

Érase un torero tan pinturero y tan moderno, que cada vez que le daban la oreja, tenía que ser la de Van Gogh.

martes, 6 de abril de 2021

Alicia en el país de las criadillas

 Cuando Alicia Roca llegó a su Juicio Final, aquello estaba hecho unos zorros. Un bedel joven con un pendiente, sacado de la lectura de Suetonio, le abrió la puerta y le franqueó el paso aburrido de vulgaridad.

– ¡Pasa, pasa, Alicia, estás en tu casa, sin miedo, que esto nos lo mamamos en un santiamén!

La mujer que así la recibía, lustre de alabastro y belleza pálida de sedal, saltó sabaneando su túnica vainilla desde una de las diminutas sillas de la estancia infantil y se plantó ante ella abrazándola y soltándole dos besos, sin dejar de hablar:

– ¡Qué monada de chica! Déjame que te vea... Hum, buena alimentación ahora allá abajo, y no como en mis tiempos. Una pena lo tuyo, pero ya verás que aquí tampoco se está tan mal. Nos lo vamos a montar teta...¡ y tú, humo!

El ordenanza masticó algo, asqueó la boca y masculló, “Mujeres... Estamos apañados. Ah, si yo volviera a morir...”. Y se fue.

– Mira, éste es Gabriel, mi segundo –se volvió para presentarle a uno algo huevazos en el que Alicia casi ni se fijó, tomando nota en cambio del moño trenzado trampeado con redecilla de percal azur de María–. No sabes la potra que tienes. Si llegas a venir hace unos siglos, la habías cagado, tía, porque yo aquí sola toreando con todo el equipo machuno, ya me contarás. Menos mal que pudimos rescatar a éste del ostracismo y meterlo de ayudante. Le dicen de todo, pero él pasa –proseguía jovial, llena de savia, causando pasmo en la recién llegada–. Pero niña, mueve, que estos nos la meten en cuanto nos descuidemos. Bueno, éste no, éste es de confianza. Aunque no creas que tenemos tantos, el Roque, el Sebas y pare usted... Pero nos vamos haciendo con un buen plantel de apoyo con los que van llegando, sobre todo mujeres. Los tenemos bien puestos, no creas. Bueno, y en tu caso, se van a enterar. Si ellos quieren ejemplificar, nosotras, no veas...

– ¿Nosotras?

Inquirió ya algo embarazoso San Gabriel, por alusiones y vocabulario.

– Bueno, es un decir. No te mosquees. Y tú estate al loro, querida. Haz un poquitín de martirio, pero sin histrionismo, y el resto me lo dejas a mí, que el Perico este hoy se entera...

– ¡Pero María...!

- Es que me tiene... ¡Es un cáustico...! Ya lo verás.

– Querrás decir casuístico...

– ¡Quiero decir lo que me salga de...! Bueno, vamos a dejarlo. Y tú hazme caso, que éste, muy buena persona pero los cromosomas son los cromosomas. Una cosa que en el cielo..., pero ya ves tú, aquí, también. Nosotras, a lo nuestro, porque lo que te han hecho, eso no tiene nombre. Y en último caso, podemos recurrir, que ya sabes lo tontos que son ellos con eso de que una madre siempre es una madre...

La interrumpió una breve llamada  a la puerta. Dio un suave codazo al bazo de Alicia y le hizo un gesto de “ojo”. Y un viejo robusto, casi cuadrado, algo cárnico, mediano, entrecano y barbudo y con fraudulenta pinta cansada, pasó como sin controlar, masajeándose el estómago, con un palillo en la boca y una queja de acidez en su cara. Siguió de frente, subió a la tarima con un gruñido y se sentó a la mesa sin hacer puñetero caso de los presentes.

lunes, 18 de enero de 2021

Ficciones y contradicciones: Contribución a la crítica de la ecología política (para un planeta más justo, naturalmente) Post-it 29


 Memorias de una cobaya

Archivo de ïndex 1579. Versículo 12, cap.III. Ibidem, o sea.

Fue el año pasado; me inyectaron una nueva variedad de receptor de serotonina, no sé si el 4-b o el 4-14. El caso es que me puse en siete kilos. Estaba tan monstruosa que la grasa cloacal me ocluía hasta no poder poner. Sufrí varias embolias y por poco la palmo, hasta sobrevenirme una inhibición de la ovulación, y por ahí me libré. Por ahí y porque, como estaba tan horrible, no quisieron sacrificarme, dejándome por imposible como experimento, que fue lo peor pues, de resultas, cogí lo de la vista, eso que dicen protoepilepsia transitoria deferente. Pero eso fue pan con leche, comparado. ¿No me ve usted las calvas y las magulladuras? –Se mostró ella–. Fueron unos meses negros. Si no es por la dieta de lágrima no me repongo. Abstinencia depresiva estricta. Me quedé que no servía ni para echar mi enjundia en escabeche. 

[–A veces no somos más que eso, una simple experiencia ajena]



...En aquel tiempo llegué a comer excrementos de conejo, tal era mi apetito. Cuando se encendían las luces de puesta extra nocturna, el hambre me disolvía el miedo y, al ser verano y vivir los conejos bajo el porche de aperos, me colocaba bajo las jaulas, quietecita, para recoger las cagarrutas recién escapadas de sus culos, o de la boca, porque se las comen para recuperar así todo el valor nutritivo que les queda, cosa que hacen de noche, por pudor, como son tan mírameynometoques... Lo hacen..., sí. 

Al principio yo también pensé que era nauseabundo, pero lo cierto es que mantienen ese sabor rosáceo de la alfalfa en ensalada con brécol y zanahoria y, también, todo hay que decirlo, ese tufo boticario del gránulo. Por lo demás era aceptable para un caso perdido como yo. Pero ya pasó. Le aseguro que ahora ya no me como nada de noche, ¡ja, ja!

jueves, 26 de noviembre de 2020

Un asesinato teleapático

 Espero que a la llegada de ésta estéis bien. Nosotros bien, gracias a Dios.

La presente es para contarte algo que es lo último, ya verás. El otro día se murió Matías, mi vecino, el que tenía como un guíscano en el pescuezo, pero no fue de eso, sino de la forma más tonta: leyendo el periódico, ya ves tú.

jueves, 12 de noviembre de 2020

Ficciones y contradicciones. Contribución a la crítica de la ecología política (para un planeta más justo, naturalmente). Post-it 29

 BESTIARIO DE SUPLENTES

La paloma

…“esa fumata blanca con una novedad de nadería, una cursilada indicadora del nivel de malgasto, pues palomo es quien come oro y caga plomo”.

Se cuenta, y así consta por ahí, que más de uno no era el primero que en el siglo pasado se ponía beligerante nada más verlas, por recordarles a la cónyuge, que curiosamente se había prendado de ellas y de su vuelo al llevarla a ver, en butaca y siendo novios, La ley del silencio y a Marlon Brando en plan colombicultor. 

También se les achacan influencias en más de uno a la hora de montar más de un negocio infame de aquellos, llamados mercería-paquetería (muchos de ellos bajo el nombre de La Parejita), que tanto complicaría la vida de sus dueños como las del vecindario. 

Y es que, sí, mucha aerodinámica especial, sobre todo cuando describían su clásica finta galante cayendo en picado llenas de plomo, pero aún así sigue inexplicado, siendo todo un indicio de augurio raro, por qué ambos miembros de la pareja segregan biberón, entre otros misterios, causa esta por la que es tan de admirar a quién es capaz de distinguir el sexo de un palomo.  


viernes, 25 de septiembre de 2020

Ficciones y contradicciones. Contribución a la crítica de la ecología política (para un planeta más justo, naturalmente). Post-it 28


Archivo de Índex nº 132. Fascículo primero. Libro de castas.

Casta primera: el caballo
Convencido de ser de la progenie de Quirón y todo su autobombo (muy propio de la caballería que, como socios fundadores, exige un dividendo del 5 % de por vida en pago a su proeza de hacerse a sí mismos). Su afición a la ambrosía y el dulce se quiere cosanguínea, de cuando su educación con Apolo y Diana entre los arces de Arcadia, y a cada venablada, cada azaroso pronóstico médico o cada acrobacia infantil, era premiado con la miel del triunfo. 

jueves, 30 de julio de 2020

Yo, ello y superyó

Un psiquiatra cuyos pacientes todos se habían suicidado arrojándose desde alturas más pequeñas, se tira de un 8º piso y sobrevive. Cayó en el diván.

domingo, 26 de julio de 2020

El descastao (3ª parte): el desenlace


Se urgía por aquí y por allí la necesidad de poner coto a tanta miseria y la solución vino cuando la Charo iba por el sexto bombo, como se ha dejado en entredicho.

Yo no te quiero, serrana,                     Hiendo en tu piel de flor
por tus buenos sentimientos.                            como aeroplano,
Te quiero por tus hechuras,                    almíbar son tus manos
tu cultura y tu dinero.                         para mi pecho                                                                                       recauchutado.

Fue en un poco de tablao que liaron unos cuantos en la taberna donde acudían a lengüetearse los pesares con mirabrases. Se abrían en canal las carnes y se escanciaban el remedio de la siguiriya, y una vez ya indoloro el malevaje, partían hacia los aires de más allá de la penumbra entre bamberas, bulerías y cantiñas.

martes, 21 de julio de 2020

Ficciones y contradicciones. Contribución a la crítica de la ecología política (para un planeta más justo, naturalmente). Post-it 27


DICCIONARIO DE CASTAS.

Casta segunda: Vaca. 
Si el cerdo representa el ahínco indigesto de la propia impotencia en pos de alcanzar la meta de la más completa circuncisión (perdón por el lapsus, quise decir circulación), en la mitología de las sagas, la vaca ya es otra cosa, un animal con el que se cometen muchos errores, por ser el camino ineludible para convertir en epopeya el reconcome interno de cada uno. 

lunes, 13 de julio de 2020

El descastao (2ª parte): el nudo


En su búsqueda de autoestima, Manuel se había propasado considerable, deleitosamente. Instruido, preguntábase en sus ratos de confusa melancolía interclasista qué podía hacer el país por él, ya que él ya había hecho bastante por el país borrándose mal que bien sus pelajes adehesados. Estaba claro que no entendía el mensaje de la nueva frontera de los sesenta. Y lo peor era que había absorbido lo subliminal de su cultura de acogida y pretendía créditos, casa con jardín, autobús escolar y otros infundios de película, mientras sus primos iban a ver las de la caballería, Juan Vaine y demás, como tenía que ser. Y así, preso en la trampa integrista de su nueva cultura, también llamada por los recalcitrantes, penetración asistida, lo que más llegó a ambicionar, no sin cierto encoñe, fue un lavaplatos. Y él solo se publicó y se volcó cubas de mal nombre sobre sí, desatando la cuestión de para qué querría un gitano un lavaplatos.

martes, 7 de julio de 2020

El descastado (1ªparte): el introito


(Para ir cantando mientras se lee):

Soy como del mar burbuja,                 Auroras son los días,
que hace con sus caballitos                           romero borde.
nidales de plata pura                          Las sabanitas blancas,
y convierte corazones                                     flores de jara
venidos de la amargura                                 para mis noches.
en tiovivos de colores                          Vestido de percales
con el alba por montura.                               lleva mi estrella.
                                                          Quien tuviera un cohete 
                                                          para ir a verla.

–Bueno, Charito, le das un beso mu grande de mi parte a mi Manolín, y otro a mi reina, que en cuanto que la pille por mi cuenta me va a bailar por tangos que a ver si se le saltan las lágrimas al malaje de su abuelo, Dios lo perdone, y otro a mi cromo, que hay que ver el aberrunto ese del kunfu, ni a ver pa’qué, que le van a dar arguna trompá y me lo van a desgraciar, yo no sé a quién habéis salío mi vida, y tú, ¡cállate ya y baja, que me vas a dejar la blusa hecha una lástima, que pareces una lapa enmadrá, ¡¡niña, ven aquí y no seas  muesa!!
–¡Selito, Reme, que se va la agüela!
–¡Aayyy, mi sol, pero ven tú aquí, que eres igual que una macarena!  Déjamelo y toma a éste. Ves, el Juanito, ése no, ése os da un aire más a vosotros, ¡pero vaaamos, qué pastelillo de cabellico, mi nena, ay,  mmmuá!
–¡Venís o la agüela no sus va a querer más, so bandidos! Ay, qué  cansinos..., venga.
–Venir aquí, mi alma, ay, ¿cuándo Undivé dará fin a este calvario, Dios mío? Que tenga que venir a veros como un frogitivo, a escondías, por terquería de unos y otros. ¡Qué condena!
–Y menos mal que ahora se hace de noche más tarde, con el cambio de hora...
–No me lo recuerdes, mmuá..., que me se pone la carne de gallina,  una sola por ahí... mmuá, sin un hombre, mmuá, que..., muá, como me vea alguna comadre..., muá, la virgen de Cortes, mmuá..., nos ampare,  Amparito, hija, mmuá, ¿tú rezas a la Virgencica por de noche?
–Mire que sí, estese usted y no rece.
–Yo también hija, yo también. Y yo creo que nos va a ayudar, que la Virgen es mu requetegüena, que te lo digo yo, y si no, aquello que le pedí pa’mi cuñao Francisco...
–Mire usté que está como la boca un lobo por to el mundo...
–Ay, sí, es verdad. Adiós, bonicos míos y tú, a ver si le dices algo a mi Manolín, que esto no puede seguir así. Y tú, el tormento que estarás pasando... Ay, estos hombres. No premita Dios que lo que traigas sea otro de ellos...
–¡Ay, no sea usted verduga! Vaya usté con dios. Y tenga usted cuidiao.
–Si es verdad, hija, si es verdad. Hala, quedar con Dios.

A mi debieran de darme
por quererte como yo,
bocaítos en las entrañas,
pinchacitos en el corazón.

martes, 12 de mayo de 2020

Ficciones y contradicciones. Contribución a la crítica de la ecología política (para un planeta más justo, naturalmente). Post-it 26

BESTIARIO


RATA
Diseminadora del incordio, se acredita como una recreación grotesca del hombre hecha por Prometeo para castigar su extrema arrogancia. Late en toda comidilla, emisión de sobremesa o reyerta dialogada, sobre todo desde que Caliope, directora artística de las musas, la tomase bajo su protección dotándola del poder de seguir el hilo. 

domingo, 12 de abril de 2020

Ficciones y contradicciones. Contribución a la crítica de la ecología política (para un planeta más justo, naturalmente). Post-it 25


Memorias de una cobaya. Archivo de Índex, nº 3.209.987. Descatalogado.

Fue el año pasado; me inyectaron una nueva variedad de receptor de serotonina, no sé si el 4-b o el 4-14. El caso es que me puse en siete kilos.

martes, 7 de abril de 2020

Los zanguangos


A Marcelino le molaba el fa de trompeta de Love and Happiness, de John Cougar. Pero también le gustaban las criadillas de cochino, y opinaba que papearse un plato de “Fábrica de cerdos” al jerez, a ritmo de rock recio era sencillamente soberano, qué huevos. Un atiborre que le ponía el coco en movimiento para soñar con un tal San Servando que, según dicen, tenía unos cojones que lo llevaban dos bueyes e iban sudando. Aunque mover mover, lo único eran los pies, y no para marcarse una tijera; todo lo más para buscar el camino del Tejas. Si le hubiera gustado el café expreso habría ido al Julandrón y, de paso, mirado de empujar con la María. Pero pasando de marías, aquella tarde encarriló directamente en pos de medio pollo de perico para rematar la faena del día, sin pensar en lo que su cuerpo se perdía por no gustarle el cafelati. Pero todos sabían que era gandul hasta para yacer y de hecho toda su quinta lo había excusado con el mote parejo de  “Cagacojones”, por lo de que de lo que se come...

lunes, 2 de marzo de 2020

Ficciones y contradicciones. Contribución a la crítica de la ecología política (para un planeta más justo, naturalmente). Post-it 24


Catálogo de castas. Sección suplentes.


Pájaros, pajaritos, pajarracos y carroñeros

El búho, que es un bienqueda y ha echado delante a la lechuza en las preferencias míticas (y místicas), ya que ésta estorba con su ululo ronco y, por si fuera poco, ladra. Aunque si el búho dicen que canta muy bien, sólo emite un uuu-ju y un áspero crec-crec para variar. Lo que hay que oír. Si bien conoce como nadie la noche, el gran agujero negro de los domesticados humanos

lunes, 24 de febrero de 2020

Mira que siempre igual


Una mañana de otoño, un coche tulipán rojo con adelantos se detuvo en el arcén de una autovía. Al momento, como si fuera una planta voraz con conocimiento, arrepentida de su ingesta peluda, regurgitó un perro que echó a trotar por el asfalto.

lunes, 10 de febrero de 2020

Ficciones y contradicciones. Contribución a la crítica de la ecología política (para un planeta más justo, naturalmente). Post-it 23


INDEXADO DE (LAS PEORES) SOSPECHAS
Retazos hallados sobre un eximio prologuista profesional. Aviso para navegantes. Archivo de Índex (clasificado).

Un caso que Juligan empeora tirando de chistera para sacarse, de manera tan lotera como inopinada, fragmentos del antologado como suyos y viceversa, en un trasiego de locos, labrando nuestra desazón y obligándonos a cortar, y a pegar, que ha sido más opróbico si cabe, a pintar y colorear, con la protesta formal de su editorial madre, o nodriza, que no tuvo la delicadeza de agradecernos tan hercúleo trabajazo, y, para colmo, la de él, que en tono amargo como tuera, se nos quejiqueó de haberle trastrocado, en efecto, “uno de los prolegómenos más exiguos y precisos de su vida” (y que la lectora misma podrá juzgar).
A punto estuvo la cosa de tomar por otros vericuetos de seguir en esa plan [Texto censurado: léase deserciones, denuncias de convenio e incluso sabotaje por parte del comité, siempre traspellado de cuartos, que ya empezaba a dar sus avisaderas, como creo es mi deber hacer constar.], pues ha jugado al límite de nuestro sudor, como puede comprobarse en a ojos vista en lo relamido de sus comentarios sobre el Diccionario Histórico-zoofilosófico de Schrñ, sin duda la traca de considerandos de peor gusto lanzada sobre el asunto de la híper verborrea animal, que es la leche nutricia de la tesis del maestro, que en mala hora.
…Siendo comedidos y para terminar, sólo decir que con la guinda del requilorio constante entre las bestias en busca de su identidad, el bosquejo de Juligan ya se resentía de una densidad que bien podía haberse ahorrado, pues su desconocimiento sobre ítems como filosofía existencial o lírica transmigratoria es perfecto. Además de haber dado con su numerito un mentís a los que lo defendieron por haberse puesto al lado, pegadito, vamos, de la teoría neodarwinanimalista en un tono machacón que no había necesidad en un prologuista reputado, trayendo con su propensión a vender la pluma a la palestra sus carencias formativas y su alabeo de literato al por mayor con síndrome de pavo real. Y luego, las repercusiones.