El hombre está dejando de ser aceptado como animal de compañía. La mujer, en pleno apogeo de la nueva sororidad -que vaya pan como unas hostias han hecho con la igualdad, total, para acabar otra vez en lo monjil, aunque sea por lo civil– pues, menos.
O sea que, si es admitida como animal es para acompañar a otras mujeres. Vamos, que lo de compañera te doy y tal, ahora va por ellas. Y eso, lo de cambiar el sentido a la Biblia, sí que es darle la vuelta a la tortilla, y ahí lo dejo, sin entrar en derivados.
Y, a lo que iba; hoy preferimos como compañía más a una mascota (si es que el humano no lo es) que a un semejante, cosa que es ya difícil de identificar en un humano, de cuya semejanza solemos huir, tal es la fe en nuestra pertenencia al grupo, del que siempre nos vemos como individuos excepcionales. Y la prueba es nuestro amor a los que, sin aspirar a entrar en el club, tratamos ya como semejantes interinos.
La hija de una amiga suele regalar a una suya ratones para que la boa constritor que tiene de compañera de piso se los meriende de aperitivo. Lo típico. Y mucho más políticamente correcto que regalarle puros a una colega para que su marido (aunque no sea constritor, ni constructor) se los fume, siquiera sea en el balcón. Ese despropósito. La hija misma tiene una rata. Y lo peor es el rabo, dice la madre. Era de esperar.
Y es que es difícil, a cierta edad, habituarse a las nuevas relaciones sociales, que hoy son más mixtas que nunca. Yo mismo -tranquilos, que aún no hablo con mis gallinas, y si me las como es solo por socializar–, veo cosas, en una esquina cercana donde hay un veterinario, que exceden con mucho las connotaciones del amor expresado por Petrarca, Shakespeare o incluso Bukowski.
Y no es que tenga
envidia. Hombre, a mí me gustaría también que me tomasen como a un perro, y no
solo por gilipollas, como sucede. Pero es que la zoofilia, así, a lo pavo, sin
póntelo, pónselo (retóricamente, digo, que se farda mucho, y luego, nada, igual
que entre humanos), trae sus virus y se complica. Pero, ¿a quién se le ocurre montar
un crucero con roedores, habiendo gigolós y chicas de alquiler, so snobs?
No hay comentarios:
Publicar un comentario