Hace una eternidad, pero que igual podría haber sido ayer tarde, le preguntaron (de buena fe) a Raimon, el cantautor, por qué no cantaba en castellano, para que lo entendiera más gente. A lo que contestó (de muy buena fe) que, de querer llegar al máximo de gente cantaría en chino.
Me acordé de la anécdota la otra noche, al salir de ver esa peli en la que un viejo gay vasco es ingresado en una residencia de ancianos para recuperarse de un ictus, algo que supera antes que yo un resfriado, pues para eso es vasco, y acaba casi recuperado de su conflictividad gay, pues ya se sabe que, nada mejor y más solidario, comprensivo, paradisiaco, empático, inclusivo y guay (con crucifijo y todo) que un asilo vasco para erradicarte las miasmas, incluso las familiares, de toda una vida de mugre social y zozobra sicológica.
Las instituciones (vascas), ejemplares y las primeras en arrostrar los traumas del pasado (¿les suena?). Y más si te hacen el avío en euskera, todos ahí, manejándose perfectamente, incluso los claramente no nativos, hasta la negra de rigor de toda película progre que se precie, lo cual es de un gran mérito en un entorno en el que apenas un 15% se maneja bien en ese idioma.
De ahí que los subtítulos sean de agradecer, y no porque la cosa transcurra en el estado español, como gusta decir a ciertos acérrimos, pues todo pasa en Euskadi y Canarias, sino por ir dirigida al exterior, y sus creadores son conscientes de que en Ávila o en Lezuza no todo el mundo acaba de dominar el euskera.
Y que, en el fondo, por aquí estamos deseando saber otros idiomas. De hecho, para eso pagamos también los impuestos, para que se hagan pelis en otras lenguas y así poder aprender otras culturas, quizá superiores, que luego te da un ictus y, como la residencia la pides en castellano, te ves negro para que te la den.
Y
el euskera seguro que ayuda. Así es que, un orgullo (sea dicho sin segundas)
poder colaborar a la recuperación de lenguas en extinción y a que sus usuarios
puedan seguir expresándose en ella sin necesidad de recurrir al chino para
llegar a algún público, pues si solo se las echasen a euskaldunas no lo vería
nadie. Y tampoco es eso.
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