Soneto (1978)
Con los pinos gallegos yo te escribo
y con su amor recuerdo tu amor verde,
la parva de tus ojos tan rebeldes
y del huir al sol tu blanco brillo.
Andando por pantanos y castillos,
al calor de recuerdos insolventes,
hirviente ser, dolor que al mar revierte
tus adoradas alas de cuclillo
veloz, en la memoria de la herida
de la sangre del tiempo de cuchillos,
paciente en el sendero de la vida,
para volar de nuevo en los membrillos,
en la hiel, la victoria y tu venida
al son de la vanguardia de los grillos.