Es aquel que sirve para formar
mayorías con el voto de quienes las legitiman renunciando a su propia opción, minoritaria
a priori, facilitando con su propio voto su eliminación. Lo que
suele desembocar en dos conclusiones sintetizadas por la sabiduría popular: 1) Que palos
a gusto no duelen. O bien, y 2) que el gato escaldado del agua fría huye.
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