Por San Antón han
entrado en vigor una serie de derechos animales regulando, entre otros, nuestras
relaciones sexuales con ellos, que ya era hora. Porque hasta aquí, y perdonen
la expresión, es que nos clavábamos, haciéndolo de cualquier manera.
jueves, 22 de enero de 2015
martes, 13 de enero de 2015
Filosofía parda o retorno a la fe
Con
este título ya habrá alguien temblando sólo de pensar en volver al hospital
para una biopsia, una diálisis o un tacto rectal. Que no cunda el pánico. Es
sólo que en la sociedad crece el deseo de creer a la par que disminuye el ansia
de verdad.
jueves, 1 de enero de 2015
Que vienen
Al
principio fue el hombre del saco; luego, el sacamantecas, el demonio, Belfegor,
los rayos, la bruja curuja, los mengues, el destripaniños, los velociraptors,
el can Cerbero, el lobo, los húngaros, el frío, Malajeta, la tosferina, el
barbas, el hambre, el tifus, la viruela, la tuberculosis, tu padre (o tu
madre),
jueves, 4 de diciembre de 2014
Pueblismo
Los próceres nos advierten contra el populismo,
osease, la ambigüedad taimada, demagogia, mesianismo, el aglutinado mítico del
pueblo, esa versión reguetón del proletariado ampliado, por escasez del genuino,
lunes, 24 de noviembre de 2014
TOCATA Y FUGA DEL PADRE
Cuando los estudiosos del neomatriarcalismo electrodoméstico a
punto estaban ya de incorporar a sus diccionarios mascagachas como sinónimo de
padre, un hombre aseguró tener marsupia. Con un par.
miércoles, 19 de noviembre de 2014
cinematontunas: Relación relativa
Hace muchos años, aunque lo
de muchos sea un decir, nos pilongueábamos enfurruñados del lenguaje empleado
en los doblajes de la tele. Aquel mundo miserable aspirante al progreso acababa
de vestir el chospe con el aparato y todos los ciernepedos que habitábamos el
universo de brasero de picón pensábamos que el idioma portorriqueño no era el
nuestro, o lo era menos que el de muchos allegados cenutrios que aún seguían
diciendo celómeno.
jueves, 6 de noviembre de 2014
Uy, qué frío
El cambio climático se acelera, y no es
porque los chinos quemen carbón para huir de la quema; o las vacas indias, sin nada
más que hacer que peerse y echarse follos, emitan gases; o por los propios
indios, más que vacas y nutridos a base de lentejas y garbanzos con curri (curriculum
pedorro por antonomasia); ni siquiera tanta pedorra suelta y sin embargo
estreñida de no comer como dios manda.
miércoles, 5 de noviembre de 2014
DEL CUERO AL INFINITO
Desde el momento en que puso la pelota en el punto de penalti
sabía que lo iba a fallar. Un segundo antes, el portero, en cuya mirada de
bestia alienígena no había reparado hasta entonces porque la había rehuido tozudamente,
le había auscultado los entresijos con hambre de fiera hipnótica y desde ese
instante, desde ese error de cruzar su mirada, se encontraba entregado como una
damisela tibia ofrendando el secreto a voces de su celo, creyendo ver salir de
entre sus fauces la baba ardiente de la predación con que había puesto precio a
su ya desvelado propósito, estaba claro ya, de tirarlo raso y a la cepa del poste.
jueves, 30 de octubre de 2014
SIN PERDÓN
Yo no sé si Rajoy ha pedido perdón o se
ha querido anticipar al Halloween. O que cree que está en misa, o confesándose
–en realidad lo que pide es la absolución, sin un avemaría de penitencia–, y que
el desgobierno, en vez de delito sea pecado. Y la pide al ver que entramos en
tiempo de venganza.
martes, 28 de octubre de 2014
TODOS LOS CAMPOS SON SANTOS (como su propio nombre indica)
Cualquiera
que visite estos días un cementerio podría pensar en un reflorecimiento
funerario. Pero una cosa es el culto suntuario, que es flor de un día –tres si
son de calidad– y otra el culto a los
muertos, que es cada día más desleído.
martes, 21 de octubre de 2014
Aibá, mi abuela
La esperanza de vida depende de las glándulas. De las salivares en
eso que se ha dado en llamar tercer mundo y que no siempre está en el quintopijo, y de otras más diversas en este solar requisado y edificado del planeta
con comercial, oficinas y planta noble.
jueves, 2 de octubre de 2014
Lo peor
Lo peor no es
que esto sea una fábrica de chorizos, crápulas, tironeros de pro, timadores, traficantes
de sueños, castas casposas y de Armani, ordeñapresupuestos, aforrados,
putiferiados electos, delincuentes por libre o en germanía, falsarios,
diezporcientistas, un sitio, en fin, donde el cohecho, extorsión, malversación,
fraude, mordida o prevaricación son ya palabras menores por ser desayuno
cotidiano, y pecata minuta al lado de otros males mayúsculos presagiados que
las dejan en mantillas. O que sea este el sitio donde más (y mejor) viven de la
injuria los calumniadores, del mérito y capacidad los chollistas y lameculos, de
la infamia los mentirosos y de la deshonra los proxenetas. Todos a golpe de
pecho y, por supuesto, merecidamente por grandes trabajadores.
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| Primer mandamiento de la sociedad basura o del malestar: Que cada uno se lo lleve como pueda. Y el que venga detrás, que arree. |
Todo eso no es nada comparado con el daño
causado en gran parte de los damnificados. No en sus bolsillos, en sus familias
o en sus vidas. Pues lo peor es el cambio radical de ver el mundo, de percibir
la realidad que la caída de la venda ha provocado en todos aquellos que iban
por lo legal y pensaban que todo eso, o no era de aquí, o estaba superado; que esto
era una sociedad y no un estercolero. Gente que se había ido civilizando y
habían empezado a compaginar egoísmo y bien común. Y que ahora está más
convencida que nunca de que el crimen no paga y lo mejor es ser uno de ellos y
no un gilipollas. Gente deseando sumarse, díganlo o no, al vertedero para
disputar un huesecillo, deseando resarcirse a bocados de tanto tiempo como
estuvieron ciegos. Los conversos del mal. Y sí, siempre quedaremos algunos
justos, pero –como dijo aquel exministro franquista– no sabemos quienes.
jueves, 25 de septiembre de 2014
Hagiografías
Como todo el mundo se teme que no haya
más eternidad que la de aquí (como Jordi Hurtado podría constatar), el sueño
eterno de mucha gente es convertirse en santo en esta vida, por lo civil y sin
más beatificación previa que postularse para ello por el morro.
martes, 23 de septiembre de 2014
El mayor espectáculo del mudo
Hace unos días la inefable Ana Rosa (Quintana)
afeaba al PP el no permitirle informar como es debido sobre política y tal, al no
acreditar a una reportera suya, o de su programa, tanto monta.
jueves, 4 de septiembre de 2014
El palo y la zanahoria
Para
inaugurar el nuevo templo de Assam, India, en 1565, el rajá Nara Narayana les
cortó la cabeza a 140 hombres. Que, si lo pensamos, es una fruslería, una
minucia para un evento de tal magnitud.
jueves, 28 de agosto de 2014
Dios Culo
El culo, tapado por la moda masculina
dictada por la Revolución Francesa, resurge como ente por vía femenina siglo y
medio después, en plena guerra fría (¿cómo bomba de calor?)
jueves, 21 de agosto de 2014
De generaciones
Cada
generación de salvamundos tiene sus propios marcopolos buscadores de especias nuevas para
el guiso planeado, así como sus indios con el sueño hipotecado a cambio de un espejo donde
mirarse el acné de su belfo imberbe. Siendo así que, del mismo modo en que ahora se acusa a los ultimísimos insurgentes a la mode, de
ser sus referentes Irán o Venezuela, hubo un tiempo en que, si recordabas al personal que la tierra era redonda o buscabas tus respuestas, te denostaban como
maoísta (aunque huyéramos del campo más que un guardia civil) solo por ir a
rabisalsear (y, de paso, darnos un sabaneo) a las embajadas a por revistas gratuitas impresas en raras y todavía inconcebibles cuatricromías, cuando aquí no había más que negro y azulete.
Así fue como conocimos al
abuelo de Kim Jong-un (tranquilos, ya vendrán el Jong-dos, Jong-tres, etc), el
osito panda perdido por Enrique y Ana y encontrado (y que ya anda) en Corea del
Norte, tan tierno y adorable para nuestro actual sentimentalismo eunuco occidental
como un adolincuente colonial (que parece rociado con Nenuco); ese dictador aniñado que,
como criado con polpotitos por el Khmer Rojo, reina sobre el para mí régimen
más kitsch del planeta, de los pocos sitios en el mundo en que el trabajo aún
no es privilegio de los ricos, pues allá estos descansan y dirigen, dejando a los pobres
trabajar, como debe ser, sin necesidad de créditos, crowdfunding o autoempleo,
como aquí Banderas o Stallone.
Un sitio donde los pobres lo son en propiedad, o
pobridad, y, si me apuras, hasta con probidad, aun siendo la mayoría funcionarios. O sea, de
los pocos lugares donde rige la razón instrumental burguesa y el orden universal, como debe ser. Causa esta por la cual debería ser considerado la gran
esperanza blanca, o nacarada (y chati, que es un plus), de occidente.
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| El sur, esa tentación siempre tan excitante |
Pero no nos engañemos: es otra trampa, puro revisionismo, óptica y nada más, otro signo de degeneración del régimen. O
que están engordando. Porque hasta aquí las coreanas llevaban pantalones, con ese su típico
look de vendimiadora sexy con el que nos fascinaban. Y que además era signo de liberación auténtica. Porque una mujer sin pantalones no es nadie, como aquí se puso de manifiesto en el momento en que las nuestras se pusieron los vaqueros (y dejamos de ser cowboys de pacotilla).
Y que ya lo dijo la insigne Carmen Calvo, aquella inmensa ministra de cultura del empoderamiento por decreto: las
señoras tienen que ser caballeras, quijotas, manchegas. Hasta las coreanas. Y está demostrado que, de ahí (de la cacha, y lo que venga), al
tanga (rojo, por supuesto) y echarse a perder, va un paso, ya que está visto que en cuanto las mujeres se ponen en su sitio, sea o no por orden gubernativa, se acabó el comunismo.
jueves, 14 de agosto de 2014
El selfie
Muchas de las pautas de la conducta
relacional de hoy, y no solo de la juventud, fueron definidas y anticipadas
hace 35 años por Christopher Lasch en su libro La cultura del narcisismo, que es
en la que estamos metidos hasta el colodrillo, y cuya síntesis y paradigma más
preclaro es el móvil con cámara frontal. Es decir el teléfono personal dirigido
a uno mismo más que a los otros. El estanque-pantalla donde el moderno Narciso
se mira para gratificarse, sin estar muy claro que más allá haya alguien
necesariamente, pues lo importante es verte en tetas o en tablet abdominal y que te satisfagan la vanidad a golpe de etéreos comentarios
anónimos de “Me gusta”.
En eso consiste básicamente un selfie, que es una especie de menage a trois con tu móvil y la nada. Una pajilla electrónica con tu foto
inspirándote en plan chico/a de calendario. Y si alguien lo ve o lee, como es
para eso, ya no es un violador de intimidades, sino un violeydor. Y cuantos más mejor, porque el buen paño ya no se vende
en el arca, sino en el escaparate, eso que Goffman, hablando de nuestro teatro
en dos esferas, llama frontstage, o
mundo de la representación dominado por la forma, mientras por dentro, en la
rebotica, o backstage, va la
procesión, la verdadera. Y como no sabemos como hacernos notar, salir en
cualquier medio, ser auténticos sin serlo y dejar constancia del ego, cuyo caballo
de batalla es el selfie, y porque te
sacan fatal, más feo que Picio y con cara de gili estreñido, la tecnología se
va ya por lo que ha dado en llamar el selfie
phone, o móvil con cámara frontal de
12 megas.
Todo sea para evitar que el selfie,
que se ha revelado una técnica de presentación peligrosa, acabe con uno, como
esa pareja que pringó al hacerse uno encima de un acantilado portugués, para
inmortalizar su subida allá, delante de sus niños, que se les habrá grabado de
lo lindo. O que la gente, descontenta con el modo en que esa herramienta muestra
tu identidad, vuelva a tecnologías más rancias de decir aquí estoy yo, como Robin
Williams, el hombre a través del que hablaban los animales, o la voz a la que
los animales prestaban su imagen, que se hizo un selfie con una correa, sacándose de plano a puro correazo. Por eso no
hay imágenes. O que la muerte, que solo trabaja en una esfera, no necesita
móviles.
martes, 12 de agosto de 2014
El follapavas
Medio
siglo después, Juanito Romances miró por la ventana del aula que daba al patio
y vio que no llovía. Amagos tormentosos. Últimamente el tiempo amagaba más que
un boxeador chungo. Como él mismo de zagalucho, cuando le dio por calzarse el
cuero y desafiar en alguna calle perdida o en la alameda a todo aquel al que
tenía ganas. Y al reencuentro de la lluvia le entró una seca somnolencia con
cara de tonto de baba, de la que lo sacó a tirones del bajo de la chaqueta el
niño que le pedía ir a mear.
Era
uno de esos niños arrinconados, introvertidos, de videoconsola. Pero aún así pensó
que querría darse un garbeo o enfollinar a la portera o incluso largarse a la
alameda casi lindera con la escuela, en la hora blanca de su libertad.
En
realidad, Juanito Romances pensaba en él mismo. Y su cerebro más de moviola que
de maestro se transportó una vez más a aquel lugar donde le había nacido su
sobrenombre a la temprana edad de diez años cortos, por su precoz tendencia a
aviar pavas detrás de la galera de una vara que disfrutaba del descanso eterno
en un ángulo del inmenso corral ovejero de su casa conocida como del Gavilán,
novelesco nombre oscurecido por una cantidad tal de piojuelo, que la madre le
tenía puesto al recinto un interdicto permanente que le prohibía retozar en él a
sus anchas.
jueves, 7 de agosto de 2014
La gran evasión
En verano todo el mundo evade algo. Los tristes, el alma;
los pobres, la necesidad; la inocencia la juventud; los Pujol, divisas. En fin,
que cada cual tira de la manta, echa fuera las remesas de sus sobras completas
y se pone de saldo, tirándose al monte, a la playa, o a quien pueda. Es la gran
evasión. Liquidación total. Aquella por la cual todos tratamos de ser otros
siendo al fin lo que quisimos y nunca pudimos, invirtiendo en ello nuestro
principal capital: los sueños o ilusiones, que, en razón de la edad, el medio
disponible más a mano, van convirtiéndose en delirios, que es como la muerte
embarulla la sintaxis del sueño, que es la prueba de la rana de la vida.
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| El verano que nos faltaba, derritiéndose |
Aunque al menos fue bonito mientras duró. Y también, que
a la piel que te apresaba y que abandonaste para ser tú mismo, le pasa lo que a
Aznavour con Venecia, que está triste sin ti, y que quizá sea tu verdadera
entidad en realidad, a la que a tu fantasma de verano más le vale volver,
aunque sea con la sábana entre las piernas, pues igual es esa toda la vida que
tenemos, aparte la ilusión del último verano, que siempre lo es aunque haya
próximos. Y ese fracaso canicular de cada año a lo mejor es la forma menos
virulenta de hacernos cargo durante otro montón de meses de ese ser que cuando
sube el sol al horizonte creemos cárcel de la que huir definitivamente, y
cuando se acerca el equinoccio parece la única habitable. Porque el hábito no
hará al monje. Pero la costumbre sí.
jueves, 31 de julio de 2014
El robaesteras
Si en
verano Franco pescaba atunes, Rajoy se conforma con un rape catalán
desgalichado, el rehén entregado por la oligarquía de allá bien
deshonorabilizado cual caganer y presentado como un vulgar robaesteras, casi como un homúnculo tiranizado
por la señora y famiglia.
jueves, 24 de julio de 2014
La magdalena
Los españoles, así, a lo tonto, hemos hecho otro gran
negocio. Por 250€ por barba nos hemos quedado con la Caja de Cataluña. Toma ya.
Y para que veas que el más tonto hace bolígrafos, y además, funcionan, encima,
se la regalamos, porque nos sale, y porque nos sobra, al BBVA,
jueves, 17 de julio de 2014
18 de julio
Buscando el
centro (y pa dentro), el PSOE traicionó a la izquierda y, con las mismas el PP a la derecha. Y dividido definitivamente su corazón, su escroto y su cartera, ahora no saben cómo volver con su legítima, a la que siguen cuerneando con sus
queridas respectivas, que al final es la misma, otra a la que chulean.
jueves, 12 de junio de 2014
Salvas
Lunacharski fue un
bolchevique que murió en Francia en 1933 según venía a España a tomar posesión como
embajador. Lástima. Le habría gustado.
miércoles, 14 de mayo de 2014
Los oficios del verbo
Incluso en tiempos tan horrendos
laboralmente como estos en los que prima la afirmación de Don Vito, “me es
indiferente cómo se gane nadie la vida”, sigue llamando la atención lo distinto
que se habla según qué ocupaciones, pudiéndose observar en el lenguaje un
acentuado toque clasista para categorizar los oficios, clasificándolos según no
sólo sus posibles gratificaciones, algo admitido por todos y que se hace
abiertamente, sino también por cómo se accede a ellos, algo que en su misma
enunciación ya se expresa del modo más “inocente”, delatando así el empeño
creciente por acotarlos, delimitarlos, valorarlos, calificarlos e incluso
juzgarlos al mismo sacarlos a la palestra.
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