BESTIARIO;
LIBRO DE CASTAS
Casta sexta: Cabra.
Se sospecha que aparece en el mundo con la mandrágora, el mirto, el beleño,
la caléndula y los brotes tiernos de belladona de garriga. Por su natural
deslizamiento hacia el desparrame, se destina a la exploración de pensamientos,
petunias y otras formas de vista cansina. Rencillosa con los ovinos, menos
longevos y alevosos, insiste, y hay que ver cómo, en la reforma de las castas,
en virtud del queso de cabra y el cabrito al horno. En su contra, se arguye que
cuando están destetándose, lloran como los humanos y como éstos, ya de jóvenes,
se meten demasiadas cosas en el cuerpo. Trauma que proyectan con la
infiltración como sea en plan sátiro en su cuerpo/a. Son de rango auxiliar o de
ayudantía en oficios de representación. Su prevención viene de su afán
proselitista, pues, como funcionaria que es, tiene tiempo y bilis para dar y
vender, y hacer de los huertos eriales, que son su ecosistema favorito. Pero
indesmayable sí que es.
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