España siempre quiso
parecerse a Francia, pero siempre acabó pareciéndose a Italia. Solo que ellos
tenía la ópera y nosotros la zarzuela. Ellos a Verdi, y nosotros al maestro
Chapí.
Es lo que hay. Soñábamos con la Sorbona, sin saber que nuestra escuela
de verdad estaba en Nápoles. Incluso el rey más tenido como decente, Carlos
III, nos aplicó una Ilustración de refrito reciclada en el sur de Italia. Y
mientras allí nacía la Comedia del Arte, aquí se engendraba el esperpento,
iniciado con los más trágicos disparates goyescos. Y que llega hasta hoy con la
tragicomedia del Brazos Abiertos (que por Tragaderas no será), en que esas dos
corrientes del despropósito mediterráneo, ya convertido en culturas nacionales,
se han dado cita en Lampedusa para ofrecer la penúltima función de su charlotada,
en la que ambos payasos, Salvini y Sánchez, el dúo Salvisánchez, no acaban de
funcionar como comedia.
Y no por el propio drama de los emigrantes –migrantes
que dicen ahora, pensando queizás en el nuevo nomadismo que viene-, sino porque
ambos van de payasos serios, no queriendo nunguno hacer de tonto, cuando lo
tendrían tan fácil. Y aun así hacen su agosto, el mes Fructidor, según el
calendario revolucionario.
Agosto es así, especialmente para
ellos. Como una
puta mansa, que se deja hacer y nos contagia su laxitud, dejadez, el dejarse
llevar, y sea lo que Dios quiera, y del que viven todos esos proxenetas
compulsivos que son los gobernantes, que en la calma chicha es donde hacen de
las suyas.
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-¿Tú estás viendo lo mismo que yo, príncipe de Lampedusa. o solo la mitad? |
Y a ritmo de calorina, siesta y chiringuito, los países quedan sin
gobierno, o peor, son espurios, criminales, irresponsables; los votantes sin
parlamento -¿dónde está ese que tanto nos costó?-, con las instituciones
desvirtuadas por el chalaneo y la sinvergüencería. O la economía, que
desaparece entre el espejismo canicular y su euforia soporífera.
Es la
felicidad a la que acuden aún los africanos. Y es agosto, el de las cigarras
que a golpe de trilla tantos males causa a tanta hormiga. Mientras los
caporales siguen la vieja máxima manchega: “que dice padre que almorcemos y
entréis la paja”. Y la entramos. Agosto.
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