PECADO CAPITAL
Tal vez porque tu piel es mi avaricia
y pernoctar en ti después del alba
mi lujuria voraz de carne mansa,
tengo envidia de mí y de tus caricias.
La gula de tu imagen que me envicia
al trantrán del deseo se desmadra
entre rejas de anhelo, y, con la ira,
me vengo de tu amor con estulticia.
Y así es como, sacando fuerzas de flaqueza,
para obtener de ti quizás el gozo insatisfecho,
dejando a la soberbia mis pertrechos,
me adentro sin remedio en la pereza.
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