miércoles, 10 de julio de 2019

Lamento


Entre las insolidarias feminazis, los violentos nazigais (y el cada día más Caballero Oscuro Albert), yo no sé que va a ser de la indefensa Inés.

lunes, 8 de julio de 2019

Empate a nada


España inventa la democracia nula (si es que alguna no lo es): votos menos vetos, igual a cero.

viernes, 5 de julio de 2019

Millonaria


Rosalía, esa chica casi milenial a la que muchos tomaron por neo flamenquita, aunque más bien vaya de profeta poligonera del hip-hop más milenarista, ese que según sus practicantes anuncian se instalará durante mil años antes del juicio universal para combatir al maligno, en realidad está resultando de lo más catalocañí. 
En su última aportación a la cultura universal, y en su fiebre por tocar palillos, ahora, al fin, nos deleita con una nueva intromisión, ésta, en la rumba, cómo no, catalana, dedicándole un temita para adoctrinarnos sobre los males del dinero (Milionària, se llama la cosa), en la que, con pose de recién llegada a la visa, o de cura bien cebado, rechaza, para los demás, los bienes de la guita, o la pela, que aún se dice allá, con esa ideología de orgullo de pobre, que se extiende, como el de género o el de ser iletrado u otros igual de dudosos, como una peste identitaria con lo primario, cutre y hasta piojoso, por entre los damnificados de la globalización. 
Y lo hace, por primera vez, aleluya, en catalán. Malamente. Y ahí la quería yo ver. 
El morteruelo musical más en boga puede decirse en sánscrito o arameo. Pero esto huele que jiñas a concesión a la catalanogalería, por mucho que lo embadurnen con ser un homenaje a la rumba catalana, eso que los nacionalistas se cargaron hace tiempo por gitano y español, aunque parte de ella se hiciera en su ahora exclusionista idioma. 
Señal de que están dispuestos a resucitar hasta a sus cadáveres más ocultos, con tal de aprovechar todo un bombazo cultural que les es absolutamente ajeno, por muy de casa que sea ella, y que ha explotado en español. Y eso, es imperdonable. Más que por lo ofensivo del idioma empleado, por lo que ello demuestra. 
Y es que, culturalmente, viven condenados a ir al rebufo de lo que más detestan –dile tú a un adolescente de esos de estelada que reniegue del reguetón–. De modo que, presión a la neumática sirenita multifusión. Para que al menos, como ahora, tenga un detalle. Aunque, cuando sale por bulerías, uno desearía que lo hiciera en catalán. Y todo, el rap, ella y sus presionadores, todo a la mierda. Qué descanso.

miércoles, 3 de julio de 2019

Ficciones y contradicciones. Contribución a la crítica de la ecología política (para un planeta más justo, naturalmente). Post-it 16


Bestiario

Descastados: el ratón

Sorprende que dentro de las castas del Tractatus no aparezca el ratón, bien sea por no producir bienes directos, o ni siquiera como coadyuvante, con cánticos, chuflas o de palmero. Y aún así se recela que obras como “Tratado del poderío”, ”Asesinato de un anatemista”, “Abcisas de la carne de pavo en el tercer milenio” o “La frigidez en dos volúmenes”, sean suyas, dada su corrosión. Sólo por ello habría de ser catalogado como especie rentable, que es el criterio que guía a ese tratado, como así reza en su subtítulo, “Manejo y rentabilidad marginal de proveedores al dente”,  una concepción que en el segundo milenio llegó a sustituir mecánicamente al de utilidad pública, como se deduce del adjetivo ‘marginal’ aplicado a la exégesis animal del término, y que procede de los estudios de Böhm y Bujarin, la cual, sin apartarse de la mentalidad ratonil de esas obras, es precisamente la que las allega a la búsqueda de una salida de su postración intelectual. 
Lo cual nos introduce saduceamente en un tipo de pensamiento economicista que sin ser del todo extraño a la ratonería general, parece más propio de una mente de rata, pues en su ánimo está cierta reconversión negativa del biotipo –algo que la arroja extramuros de los alabados buenos deseos generales–, mientras que en el pequeño roedor no puede precisarse una aportación destructiva unidireccional o, si lo queremos más molido, de transformación; sino antes bien una interpretación del mundo a partir de su propia imagen, con su presencia profusa en dibujos animados, como arlequín de esa nueva percepción que aspira a la empatía y la fibra óptica para todos, y que, si goza de tanto aplauso en la granja, es sólo por el repelús que como personaje real, provoca en los de carne y hueso, en base a la alteregogia o esquizoimago de su imagen. Eso y el hecho de confirmarse que no percibe derechos de autor, ni siquiera un rápel por su prestación icónica a tanto dibujito, es lo que lo deja fuera del Tractatus que rige para la zoorentabilidad. ¡Ah, el show business!

martes, 2 de julio de 2019

Confucionismo


Cuanto más te agachas, más se te ve.
No es ningún verso del libro rojo de Mao, o de Confucio, sino el último principio revolucionario seguido por Confusio Iglesias en su intento de formar un gobierno de coalición. Ánimo. Y a seguir leyendo.