lunes, 17 de febrero de 2020

Normas para formar gobierno, y definitiva


El saco vacío no se tiene en pie.

jueves, 13 de febrero de 2020

Viva el amor


Yo tenía que estar hablando del amor (una vez más), y heme aquí estancado en el dichoso franquismo, que igual resulta ser lo mismo (malditos pareados), al menos para Pablo Sánchez y Pedro Iglesias, pues si el sexo y la muerte, eros y tanatos, acaban tan acoyundados, quizá porque los extrem(eñ)os se tocan, éstos, para demostrarnos su amor lo que hacen es declarar la guerra (que en realidad es un cariño a lo bestia), y por muy cultural que sea, a un régimen pasado –que ya tiene cojones–, a una época –que aún tiene más– y a una supuesta ideología, que en realidad es la fascista, por cierto tan anidada en exfranquistas, en muchos socialistas, en no pocos comunistas y en cantidad de apolíticos. Échale hilo a la cometa. 

lunes, 10 de febrero de 2020

Ayuda


Pero bueno, ¿se puede saber qué pasó aquella noche en el aeropuerto entre Ábalos y Delcy? Está visto que hasta que Sálvame se haga cargo del asunto no nos enteraremos.

Ficciones y contradicciones. Contribución a la crítica de la ecología política (para un planeta más justo, naturalmente). Post-it 23


INDEXADO DE (LAS PEORES) SOSPECHAS
Retazos hallados sobre un eximio prologuista profesional. Aviso para navegantes. Archivo de Índex (clasificado).

Un caso que Juligan empeora tirando de chistera para sacarse, de manera tan lotera como inopinada, fragmentos del antologado como suyos y viceversa, en un trasiego de locos, labrando nuestra desazón y obligándonos a cortar, y a pegar, que ha sido más opróbico si cabe, a pintar y colorear, con la protesta formal de su editorial madre, o nodriza, que no tuvo la delicadeza de agradecernos tan hercúleo trabajazo, y, para colmo, la de él, que en tono amargo como tuera, se nos quejiqueó de haberle trastrocado, en efecto, “uno de los prolegómenos más exiguos y precisos de su vida” (y que la lectora misma podrá juzgar).
A punto estuvo la cosa de tomar por otros vericuetos de seguir en esa plan [Texto censurado: léase deserciones, denuncias de convenio e incluso sabotaje por parte del comité, siempre traspellado de cuartos, que ya empezaba a dar sus avisaderas, como creo es mi deber hacer constar.], pues ha jugado al límite de nuestro sudor, como puede comprobarse en a ojos vista en lo relamido de sus comentarios sobre el Diccionario Histórico-zoofilosófico de Schrñ, sin duda la traca de considerandos de peor gusto lanzada sobre el asunto de la híper verborrea animal, que es la leche nutricia de la tesis del maestro, que en mala hora.
…Siendo comedidos y para terminar, sólo decir que con la guinda del requilorio constante entre las bestias en busca de su identidad, el bosquejo de Juligan ya se resentía de una densidad que bien podía haberse ahorrado, pues su desconocimiento sobre ítems como filosofía existencial o lírica transmigratoria es perfecto. Además de haber dado con su numerito un mentís a los que lo defendieron por haberse puesto al lado, pegadito, vamos, de la teoría neodarwinanimalista en un tono machacón que no había necesidad en un prologuista reputado, trayendo con su propensión a vender la pluma a la palestra sus carencias formativas y su alabeo de literato al por mayor con síndrome de pavo real. Y luego, las repercusiones.

viernes, 7 de febrero de 2020

La quinta


El mundo que viene es al vacío, envasado como para luego. Y no hay tu tía. El mapamundi global se conforma como una red de no más de cien súper áreas metropolitanas autoeficientes –Cataluña tiene una y de ahí el lío–, conectadas entre sí y otras 300 secundarias. Lo demás se queda para los jabalís y campesinos (que menos mal que disponen de jabalís). Y ahí te quedas, Obélix. Apañaos. 
Pero, tranquilos, que los híper van a hacer autocrítica, para ver si así ganan más (y hay más para repartir con los políticos), y examen de conciencia, se supone que a lo maoísta, ya que se trata de productos del agro; y se van a confesar con Pedro y Pablo, adalides del nuevo hombre sensible, perfumado de ambiguo y capaz de llorar, avergonzarse de sus errores y mostrar sus emociones y pedir perdón (y a otra cosa), pero tierno, suave y susurrador (de acémilas más que de caballos), sacerdotal y sibilino hasta derretirte la curcusilla –para foráneos, rabadilla–, y sacrificado hasta aplaudir al rey, con tal de meter su SMI, salario del miedo para unos, o indispensable para otros, ruinoso para muchos, irrelevante para tantos, propagandístico para ellos, que han tocado pelo –y alguno hasta cortado una oreja, ya veremos si a lo Van Gogh– y de ahí su tristeza a posteriori, como pasa en cualquier coito. Aunque se les pasa pronto. 
O sea que no es solo la geografía. Todo tiende a vaciarse, de todo, en un existencialismo que, loco por hacer huecos, incurre en un nihilismo vital extensivo y a destajo. En nuestro caso, mientras las dos Españas, años ha vaciadas, se rellenan de humo y voces, y la tercera de los que no quieren ser de una ni de otra es achicada, fumigada y exterminada, la España que queda no es la cuarta (que es irreal y de Mediaset), sino la Quinta, directamente, la que se ha quedado en el quinto pino, o pijo, en el cubo de quintos y sin quintos; la vaciada pero aún no hueca, y ya veremos si huera, pues no hay quinto malo (aunque mira Quimto Rra). 
La de la nada que está cada día más llena de hartazgo de todo y de todos. Y aún así, en las noticias viene que el déficit de cerdos roza máximos históricos –no así el de jabalís–. Increíble.

miércoles, 5 de febrero de 2020

Epitalápida


En Albacete, antes de rodar Amanece que no es poco, casi nadie sabia que Cuerda era de aquí. Ahora, una vez muerto, al fin sabemos todos que era de todas partes.

El traidorzuelo, o viva la clase obrera (y campesina)


Tomás Algarra, alias Garrapata, nació en un cuco de pastor y murió en Benidorm el día que el equipo olímpico alcanzaba su tercera medalla de plata, tras un avatar quizá más complicado que la simpleza que él quería para su tumba como epitafio: obrero.
 Pérez, el marmolista, sabedor de que ya no había hombres a secas, ni hombrecetes, ni siquiera piedras de mechero, sino solamente profesionales, le instó a ser más explícito, abundando en la materia de su oficio: “¿cómo obrero? Alguna especialidad habrá que poner, ¿no?”. Y el Algarra, empeñado: “¡Nada, nada, obrero!”. “¡Pero coño, obrero”, insistió Pérez, “pon lo que sea, albañil, molinero, pastor, matarife de las SS...! –Pérez gustaba de bromear con esas cosas de la Historia, para darle trajín–. Y el Algarra, determinado: “¡He dicho obrero, de la clase obrera, y hemos terminado!  Sin cualificar, como debe ser...” Y con una de sus sentencias lo dejó zanjado: ”Si supieras bien el significado de esa palabra, no ponías tanta pega”. Y Pérez, que en 52 años de marmolista no había leído  más que lápidas, contestó no se sabe si de coña: “Claro, como tú has sido tipista, bien podrás...”