viernes, 17 de marzo de 2023

El aguachirle

Pablo Iglesias, que ha resultado el más pillín de la nueva ola de barandas, como es de letras se sabe al dedillo (y si no, se lo inventa) lo que Kruchev le espetó a Molotov -sí, el coctelero, pero no colega de Chicote- el día que se diputaron la herencia de Stalin: que las matemáticas no sirven en política. Lo cual, en versión pablista se traduce en lo que insiste en recordar al respetable podemita -es un decir-: que Sumar resta. Que cuanti más, menos, y que menos es más. Alta matemática.

 El problema es que la clac no sabe si la Yoli es un Kruchev con peluca rubia de bote o si Pablito va de barman autor de daiquiris del terreno, pero en realidad no sale del calimocho. Y es un lío. Incluso para Sánchez, pues ni con ellos ni sin ellos tienen sus penas remedio. Y la prensa no ayuda. Así G.Page, que de tanto sacarlo en las portadas se ha lanzado, dándolo todo, y amenaza con generar cientos de miles de puestos de trabajo aquí, en la España vaciada. Que vamos a tener que trabajar los pensionistas, pues van a faltar brazos, por no hablar de otros miembros (incluso del partido). 

Aunque lo primero que tendrá que hacer es refrenar al alcalde, que sale todos los días en plan McGyver haciendo de geyperman o de playmóvil, acaparando ocupaciones, y eso no es. Que deje algo para los parados, para que puedan batallar con la inflación, que en la región resulta ser la interanual más alta de todo el país. Que por récords no va a ser. Ni por hospitales. Ni por primeras piedras. Ni por lo juro por mis niños. 

Y es que los políticos lo quieren todo, en campaña y antes. Como esas miembras de Vox, tan renegonas y quejicas de la falta de democracia en su partido. Que es atonizante -es que atonitan, tú-, cuando no atocinante. No por la candidez, sino por la falta de profesionalidad y competencia. Pero hijas mías, ¿adónde va a ir ningún partido que tenga democracia interna con la partitocracia corrupia y salvaje reinante? 

Y es que no están puestas en fútbol. Si no, sabrían que con la democracia rige lo que Luis Aragonés dijo del fútbol: esto es un negocio, y el que quiera futbol que se vaya a ver a los juveniles. Pues eso. ¡Visca el Barça! (Por ejemplo). 

martes, 14 de marzo de 2023

jueves, 9 de marzo de 2023

Himnos

 El feminismo, que va camino de ser tan múltiple como las opiniones, o los culos, tiene también muchos himnos. Es lo bueno de poder elegir. Hubo un tiempo en que había que conformarse con, o seguir a las sufragistas, aquellas burguesas aspirantes al mismo estatus que sus esposos, o, todo lo más, hacer de coro de los propios maridos al cantar La Internacional, un hit para nada enrollado ni molón. 

Por eso cuando el feminismo despega de verdad, invadiendo la vida cotidiana, que es cuando las mujeres se empoderan llenando las fábricas en USA con la guerra, manteniendo el país  (y no a partir de la revolución, como quería Clara Zetkin, la propulsora ya en 1911 del Día de la Mujer, eso que muchos creen recién inventado), los himnos no pueden ser nada heroicos, pretenciosos ni pomposos, sino de la calle, o sea de la cultura popular, la subcultura que llaman algunos, incluso underground, que entonces y allí era la música negra, esa mezcla de plegaria espiritual pasada por la piedra de la mala vida del gueto, a medio camino entre la iglesia y la casa de putas, en la que se funden la pena y los sueños, y que es lo nuevo, la vanguardia de la expresión estética que ayuda a identificarse en sentimientos compartidos. 


Algo que, con las modas, y el consumo -ese factor tan maltratado pero tan importante para el feminismo- ha ido cambiando, y a unas les gusta Lady Gaga y a otras Rozalén. Pero si un himno permanece, y con todo su delirio e incluso sinrazón, es Respect, de Aretha Franklin

La causa, además de la trascendencia de esa música en un momento (el de la defensa más radical de los derechos de los negros), está en el descaro y la desfachatez con que se le dio la vuelta a la versión original de Otis Reding, simplonamente machista y patriarcal, con un mensaje feminista, algo condescendiente y maternal, que trata al hombre como un mantenido, y que caló más allá de un ambiente en que era más propio, y que hoy define ese casi supremacismo que empieza a teñir las relaciones. 

Y ahí sigue, en las estanterías de la educación sentimental femenina. Su letra deja mucho que desear. Pero, quién sabe inglés, ni falta que hace.

Más faena

 Me lo dijo un chalado (o algo más que yo) el otro día: Toda la vida huyendo del machismo, y ahora vamos a tener que huir del feminismo.

sábado, 4 de marzo de 2023

Los Titus de marzo

Aunque no lo parezca hay socialistas -Patxi, antes Pachi, López ha dicho que conoce unos cuantos, pero qué más da- muy mirados con las tradiciones cristianas, incluso si son de origen pagano y aunque (en última instancia, ya que siempre hay algún fondo tonto por ahí) haya que pagar a escote, o por escote. 

Como esa cuadrilla, partida o cofradía gastroérótica asociada a un tal Tito -nada que ver con el de Verano azul-, que se iba de picos pardos (y polvos varios) con “muchachas” -muyayas, en canario- a costa de dinero dudoso. Y claro, en un país donde la vianda se va volviendo prohibitiva, los están crucificando como si…, a ver, como si hubieran matado un perro, por ejemplo. 

Y eso que, siendo justos, han cumplido escrupulosamente con toda la preceptiva de rigor, que exige que la cosa carnal se consuma antes de la Cuaresma. Que es lo que han hecho. Nada que objetar, pues. Si acaso, el saltarse la norma, no escrita, por otra parte, de no desprecintar el salchichón -los que aún hagan matanza- antes de Jueveslardero. 

Y los presuntos -me refiero a los señalados, no al pernil curado al humo, que no consta si probaron ni en qué fechas-, lo que viene siendo el salchichón, lo tenían en modo epifanía hacía tiempo. Lo cual tampoco es que sea pecado; todo lo más, un poco de agonía. Y otra cosa en su descargo: lo han hecho antes del 8-M. 

Que es por lo que me parece excesivo, y hasta inadecuado, sacar el tema (que aquí vaya si lo hay) o el asunto, si quieres, en pleno carnaval, que ya se sabe que hay bula, de gula y si me apuras, de lujuria. Como si se hubieran jartao de secreto ibérico (un buen título para este thriller). Vamos, como si se hubieran saltado la cuaresma, cuando no es así. E igual, para cumplir aún más con lo ordenado, mantenían la vigilia los viernes. Porque lo que es pescado, había. 

Así es que no sé a qué viene tanta repulsión en la boca de los compañeros ministros de esa panda de vividores, como si los hubieran visto comerse un arroz con gato, que es ilegal (las putas, no). Y más, estando en su mano la solución y el castigo a tanta “maldad”. Pero igual puede más la hipocresía. Y la partitocracia. 

miércoles, 1 de marzo de 2023

8-M

Se nos rompió el satisfyer de tanto usarlo…, y ahora no encuentro la garantía. 

viernes, 24 de febrero de 2023

Mascaradas

 El carnaval era esa cosa de que el cuerpo social, embozado en el disfraz (y empapado en alcohol), se convertía en una masa abigarrada de individuos indistinguibles para romper una vez al año las ataduras del sexo, de la muerte, de los usos sociales, perpetrando un palo a su guardián, el poder. Vestidos para subvertir. Pero todo eso acabó. 

La muerte es demasiado tabú, el sexo y la droga están por todas partes, y anestesiados los impulsos por la falsa democratización, la transgresión ha quedado relegada a los sentidos más voraces, la vista y el oído: es audiovisual. Solo que hay que tener mucha imaginación para verla en alguien disfrazado de botella de anís del Mono. 

En cuanto a lo oral, la sátira, lo que se lleva es la apología coplera de las leyes del Sísí, Trans y Animal (la trilogía Animaltransísí), cuando lo suyo sería machacarlas, siquiera por un día, como expresión que son de las nuevas prácticas del poder. 

Y es que el carnaval, cuando volvió, allá por los 80, ya venía tocado, sin más ganas de gresca que el rupturismo estético a partir del estilismo y lo fashion (como la famosa Movida), hacia lo cual ha derivado totalmente en una sociedad superficial, teatral y polifacética que obliga a desarrollar una personalidad emoticónica cambiante y visible solo para sobrevivir.

 Domesticado además por esa corrección política que ha elevado a valores el chaqueterismo, la mascarada y la pose, aprovechados por el poder para hacerse cercano, próximo, nuestro, ji, ji, el carnaval se ha vuelto algo turístico, irrelevante, inane, que ya no puede competir con la carnavalada atómicobélicomachiálfica de Putin, reservista espiritual de Europa; o la aparición un día antes de San Biden, Niño de Kiev, para hacer ambiente; o la chirigota inicial de Borrell, uno de los mayores blanditos robaperas chunguiprófugos del Psoe, aspirante a héroe de despacho con medalla al mérito epicúreo, llamando a la guerra en plan Miliko Súbito (o Milikito) sin bajarse del Audi. (Lo de Sánchez es cosa aparte: ese es el Rey Momo).

 Un carnaval, en suma, que es otra máscara, como todo. Menos la guerra, la única verdad que ya quisiéramos mentira.

jueves, 16 de febrero de 2023

Mona y circo

La política se lumpenizó el día en que pasó a ser la quinta columna del fraude, la mentira, la intolerancia y otras prendas impagables como asesinas del contrato social: servir al soberano, el pueblo, por un módico precio. 

Y va a más, con el lumpen mismo como actor al alza en la nube de tordos rapiñante del biotipo político. Y no son los desarrapados, groseros y zafios de Viridiana, la parábola buñuelesca de lo más bajuno del humano arramblando con sus más altas miras, sino gente “normal”, asentada y hasta fashion. 

Solo que hoy, según el tango, “es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio, generoso, estafador, no hay aplazaos ni escalafón, los inmorales nos han igualao”. Versión coplera de la propia evolución del lumpen, que si empezó siendo lo más rezagado del proletariado y una verdadera tara, ahora se parece más a esa gente bien recién llegada, acomodaticia, transfuguista por vocación, con principios muy marxistas (pero de Groucho) y siempre en el mercado con su tenderete, tratando de vender su nuevo paño de postín. 

¿Bautizando o enterrando?
Una cosa muy normal aquí, con tanto lumpenproletario como ha llegado a clase media –para acabar casi necesariamente en la clase media lumpen-, impregnándolo todo con sus tics, tanto de antes de reconvertirse como de sobrevenidos (pequeños) nuevos ricos en medio de la miseria galopante. 

De ahí lo difícil de identificarlos, si no fuera por sus actos, tan típicos del frustrado mirón de escaparates que luego delira con alicatar hasta la perrera, y si es con dinero público (y nunca hubo tanto), tirar de veta en chabacanerías, farolas y céspedes, primeras piedras, obras versallescas ruinosas a futuro y otras inutilidades para la galería, y lo demás, en rastrojo.

 Esa es la política más en voga, la ansiosa de hambrones nunca ahítos de pasteles cuando tocaba, tan conceptualmente lumpen y tan barroca, aluvial y parasitada por los sin oficio ni beneficio y los que no conocen otra teta desde niños, y creen que todo es gratis, cuyo sueño es repartir monas en Jueveslardero montando el circo.

 A su lado, Felipe Juan Froilán es un hombre de provecho, porque, no serán lumpen en sí mismos, pero, como diría José Mota, ser, son. 

jueves, 9 de febrero de 2023

Cagaleos

 

Digan lo que digan, que diría Raphael, lo del gobierno Frankenstein no es nuevo, pues el socialismo –estos son niñatos con buena cartera- siempre fue el arte de uncir minorías a una locomotora, antes el proletariado y ahora las mujeres, bajo la premisa de que la historia y la razón, el nuevo Dios desde Diderot (“no seremos libres hasta que el último rey sea ahorcado con las tripas del último cura”), estaban de su parte. 

 El problema es que las minorías crecen en un mundo que el poder quiere atomizado, para manejarlo, y el progresismo llama plural para justificar el menú de mierda que hay que tragar. Pero, entre el cambio climático, el vaciado territorial, la despoblación, la concentración y la migración (y el estancamiento distante entre todos, me temo), y con tanta postverdad, o sea derecho de todo quisque a llevar “su” razón, a base de fakes o lo que sea, pues la red y el móvil sobrevivirán, lo que está garantizado es tal minoritarismo, tal fragmentación y pifostio, que para cuadrar intereses no bastará con unas políticas a la carta más larga que de aquí a Lima. 

Ahí quiero yo ver leyes como la del “Sísí”, que de ser una ley llevadera y casable con una educación al respecto, que es lo que de verdad resultaría, ahora será más punitiva y mucho más disuasoria y temible, como si la sociedad la hubiera rechazado en su contra, y que dará alas a sus contrarios. 

Otra cosa es no tragarse los dislates monteriles de que hay que caer rendidos a la ley como una revelación, por deslumbrante; o que “protege a todas, denuncien o no”. Pues si ya hay minorías (y no pequeñas) sin denuncias, en esa alianza de las civilizaciones a todas luces fallida que nos cacarean, ¿cómo casar una ley para todos igual con una realidad superminoritaria y multicultural con plenos derechos? 

¿Con una policía sexual tipo saudí con capacidad para vigilar, invadir y extraer el asunto sexual (para muchos algo inviolable que la ley misma protege, y para otros algo sagrado por religioso) para exponerlo y tratarlo ecualizado con el resto, ignorando sus circunstancias? 

Y es que, si el futuro ya es incierto, las políticas erráticas de hoy, más.    

 

viernes, 3 de febrero de 2023

Cigüeñas

 Conforme las españolas/es van dejando de parir, el número de cigüeñas no deja de aumentar por nuestros pagos, aunque hayan pasado de temporeras a ser fijas discontinuas, que es lo que se lleva en los gremios, y que en realidad es lo mismo. 

Es así que, al estar fallando los encargos más que el Ogino, estas repartidoras de buena esperanza, que diría una abuelita cursi, han devenido paqueteras en paro intermitente, y al calor del cambio climático han acabado por instalarse acá, en los destríos,  comistrajeando basuras, como todo quisque, por otra parte, y, ya puestos, reproducirse. El ministerio del Interior, pues, ha sido derrotado por el efecto invernadero, y las cigüeñas, consideradas ya migrantes con derecho a cocina, van perdiendo su carácter nómada al naturalizarse como blancas residentes eventuales sin papeles (BRESP). Bien. 

El daño colateral de esto es la pérdida de funciones de san Blas, especialmente la de hacer de introductor de embajadores, ellas, y más que de la primavera, de sus preparativos, anticipándose así a Becquer y sus golondrinas, a búhos, mirlos, marmotas, morciguillos y otros bichos de agüero regular y peor leche. 

Lo cual es todo un boicot al patrón de los otorrinos –aunque, al paso que lleva la sanidad, en vez de a ellos, nos van a mandar al ornitorrinco-. Pero solo uno más, pues son muchos los agravios y recortes con los que ha de bregar para mantenerse vigente y permanecer en el almario, que un santo sin nada que proteger es casi peor que un ministro sin nada que hacer (véase Garzón). 

Desde los quintos del año (sustituidos por el cubo de quintos, que no hay quinto malo), a los que se obsequiaba con sus migas y rosquillas –por si era las únicas que algunos se comían-, a los faringíticos, amigdalíticos, aquejados de garrotillo y agarganchados en general –gargantas profundas no-, por los que velaba antes de la hipervacunación, como gran primer romero del año -san Blas bendito, cúrame la garganta y el apetito (en singular)-. 

Pero lo que es las cigüeñas, están. Y tras los matachines o la corrida de la bandera (de Balazote, no de Cibeles), aparecerán. Es lo suyo. Por san Blas…

viernes, 27 de enero de 2023

Regeneracionismo

 Desde que Paulov descubrió en los perros lo del reflejo condicionado (a la manduca), los políticos, en cuanto pintan elecciones, agitan la campanilla con un mendrugo en la mano, y el animalario de turno acude al trote a la urna.

jueves, 26 de enero de 2023

Orígenes

 

 Para su declaración solemne en defensa de España, Feijoo se ha ido a Cádiz, como cuna de la Constitución. Aunque perfectamente podría haberse ido al campo donde tuvo lugar la batalla de las Navas de Tolosa, disque el origen mismo, la coyunda, vamos, del país, y haber plantado un pino. No importa de qué índole. Pero un pino español, al cabo.

jueves, 19 de enero de 2023

Requilorios

Mis mayores, que hablaban un castellano muy viejo, utilizaban mucho esta palabra, tan desaparecida ya como ellos, para designar el hecho de perder el tiempo en retrónicas tediosas dando vueltas al deseo de algo o de alguien, que no se acababa de requerir. 

jueves, 12 de enero de 2023

Paz

 En la lista de (buenos) propósitos, deseos o meras pretensiones para este año ha subido muchos enteros, como cabía esperar tras un año de bombardeo mediático con bombardeos, el ansia infinita de paz: paz mundial, paz laboral, familiar, paz animal, paz sexual (¿), paz per tutti, muncha paaaz. Ah, y que baje el gas. 

jueves, 5 de enero de 2023

El roscón

 

Se veía venir. Y nadie ha movido un pelo contra esta nueva amenaza para nuestra democracia, pese a hacer peligrar la convivencia como nuevo motivo de polarización social que ya está enfrentando a las familias en su más tierno regazo.

jueves, 29 de diciembre de 2022

The end

De aquí a que aparezca en nuestras pantallas este rótulo dando fin al año, un buen puñado de insensatos (o no) habrán puesto punto y final a su peregrinar por estos pagos. Alguno será viejo, pero la mayoría no habrán cumplido los 35, y no sabremos el por qué de sus prisas por salir de este mundo sin comerse las uvas. 

jueves, 22 de diciembre de 2022

Letras pa'l cante: tangos para el tardeo navideño

En la puerta de Eroski

te vi un domingo.

Yo dije vaya tía;

tú, vaya un tío.

Las cosas que yo daría, sería,

por un trozo de tu cielo, Consuelo,

cositas que daría yo,

la puntita de mis carnes

y el huequecito de mi corazón,


que hasta morirme podría

con tal de volver a verte a la luz del día.

Al laíto mismo del agua,

fuiste a comprarme un cortijo

jugando a la lotería.

Y como no te tocó,

trajiste una cabra fina,

y vivo de su leche y de tu miel,

pero me quedo con tu boca y con tu piel.

Tengo un huerto de primores

con yerbabuena para las penas

y verdolaga para el mal de amores.

Los chivitos, para Pascua

y el rocío, pa' la calor,

y con tu boquita llena,

que me quieres, dímelo.

Que ni el parné de los reyes faraones

ni las yerbas de la madre celestina,

te curan del pasar de los pasares,

no lo dudes, tú la diñas.

Berrinches no cojas,

no tomes pesaombres,

tú, como si pasan

veinte procesiones.

Alevántate,

alevántate,

que la enagüita

bajo la manta

ya se te ve.

El reparto

 

Allá por la prehistoria, cuando la cesta de navidad, el consenso y vamos a llevarnos bien, los politólogos, periodistas y otras chicas del montón dieron en llamar clase a la casta política, por aquello de dar lustre y postín a lo que era un gremio de conjurados contra el cambio de verdad.

jueves, 15 de diciembre de 2022

Ángeles anónimos

 

Y no hablo del amigo invisible, ese ángel extraño que ayuda a la contrata navideña de dependientas para dar abasto a descambiar regalos.

miércoles, 7 de diciembre de 2022

Luminarias

 En mi niñez, hace un bancal de años, la Inmaculada no era un puente, y acueducto no había más que el de Segovia. Eso fue cuando la casaron con la Constitución, esa otra santa, en premonitorio matrimonio LGTcétera.

Relaciones bilaterales

 Agencias

El ministro Marlaska ha sido uno de los primeros en reaccionar ante la debacle de España frente a Marruecos, manifestando que "ahora también me echarán a mí la culpa de todo, pero puedo asegurar que yo no he sido. Y si  no, que miren el VAR".

viernes, 2 de diciembre de 2022

La res

 Ahora está limpio, pero hubo un tiempo en que San Andrés llegó a ser el patrón de los asesinos, al apadrinar lo de matar la res, la del sacrificio a Yahvé y al intestino grueso, y que por aquí desde el medievo no ha sido otra que su excelencia el cerdo –por tanto hablamos de cerdicidio-, nuestra auténtica res pública, nuestra utopía, nuestro sueño.