Actor del cine mudo y asiduo después (como padre, tío, etc) en las
screw-comedies o de tornillo (por lo retorcido de su juguesca), muy conocido
tras sus más de 200 películas, y también por sus excentricidades, a finales
de la II Guerra Mundial, y quizá señalado por su característico y público anticomunismo
de tipo paranoico (algo políticamente incorrecto
entonces, con la URSS como aliada), fue denunciado por el director Otto Preminger ante el gran jefe Darryl
F. Zanuck de racismo y nazismo, por insultar y no querer sentarse a comer con
Clarence Muse, un actor negro que solía travestirse de mujer en el periodo
mudo, siendo por ello despedido del estudio y de la película que hacía.
miércoles, 10 de mayo de 2017
lunes, 8 de mayo de 2017
Traspillados
(O traspellados, en la Mancha Oriental, hambriento total y atroz. También dícese de quien, a base de estarlo, ha adquido esa condición definitiva e inmutable por la que es capaz de vender su alma, y la de cualquiera, por medio zarabil de pan).
Jamás en la vida había habido tal divorcio entre comer y nutrición.
Como nunca antes el delirio gastronómico coincidía con tal dejadez alimentaria.
Por doquier puedes ver carpantas alimentados con bazofia, rellenos de basura
digerible, que, en un momento dado y al hilo de la ola de gourmetismo casero en
que se mimetizan, te hacen una vichisuá que te jodes, para, a posteriori,
impelidos por la cultura llenabuches y como la cabra tira al jaral, extinguir
una tripa de fuet a mordiscos hasta dejarla en el pezote, para acabar postrados
y postreando los restos navideños semiagrios del turrón de cacahué y grasas
trans (fattys, en inglés, que lo dice todo).
sábado, 6 de mayo de 2017
Presupuestos Generales
Para su aprobación, tendremos
que donar 100 € por cabeza a los vascos para pinchos y chiquitos, y demostrar una vez más que la única solidaridad es la de abajo a arriba.
Leras pa'l cante. Bulería por solea o viceversa
Ensueño
Pa que no
tengan que echarme,
no piso yo en
ca de naide,
que el que va
de puerta en puerta
no tiene más
que desaires.
Tú nunca me
has hecho caso
y ahora buscas
mi remedio.
Tú quieres que
sea receta
lo que fue mi
desconsuelo.
A cien leguas
de tu boca
ando por la
vida a trozos;
como un pez
fuera del mar,
poquito a poco
me ahogo,
serrana, me
ahogo en ti
y poco a poco
yo doblo.
Mientras
espero a la muerte,
la vida se me
resiste
y exprimo de
mi amargura
la rabia que
tú pusiste.
No me vengas
con urgencias
que cuando yo
fié en ti
no me diste
más que ausencia.
Engarzando los
silencios,
pensando en
las musarañas,
voy liando un
ovillito
con el hilo de
mis faltas.
Mira si yo
tengo pena
que el alba no
se levanta
si no es con
mi santo y seña.
Si me rebelo,
si me rebelo,
la rabia que
me viste
se queda en
cueros.
martes, 2 de mayo de 2017
Aguas
Y
hablando de Aguas, y del Canal. Este año habrá restricciones de suministro
doméstico en muchos lugares de España. En el riego también, pero éste
coexistirá, paradójicamente, con sitios sin agua de boca. Un caso típico de
subdesarrollo del que se echará la culpa, según quién, a la escasez de lluvias,
las infraestructuras, las políticas o a santa Bárbara.
martes, 25 de abril de 2017
Ars felicitate: la píldora
La happildora universal
Por el Cronista Oficial de la Villa
La felicidad es un gran invento. Pero en estos días
no es fácil ser feliz. Ni aunque te lo mande el médico.
Cuando eres joven, crees que vas a vivir mil años. Y
es cierto. Sólo que pasados unos cuantos, te das cuenta de que vas ya por el
970. De manera que cuando alcanzas esa edad cercana a la esperanza de vida de
la estadística, comienzas a observar que cada vez es más difícil encontrar la
felicidad. Y entonces es cuando lo fías todo a las píldoras.
Hubo un tiempo, hace unos cuantos siglos, en que la
gente aún no se le había presentado esta papeleta, pues sólo permanecían vivos
unos setenta y tantos años. Pero ahora, con esto del milenio, es que se te pasa
volando, y está visto que no hay manera de que la ciencia encuentre una fórmula
para alargar la existencia. Y para esto tanta eternidad y tanto niño muerto...
Todo era mentira.
Los profetas fueron los que empezaron la monserga.
Venga hablar de la vida eterna, pesadísimos. Los Vasculares, los llamaron. Por
aquello de que estaban muy centrados en lo coronario y circulatorio. En cambio,
nuestra juventud, que a los doscientos o trescientos años ya tiene de todo en
la sangre, es más bien bascular. La distancia de los sueños inter épocas sólo
es de una letra.
Es lo mismo que lo de la calvicie, que ves a
mozalbetes de sólo cien años con unas entradas hasta el colodrillo..., y sin
vislumbrarse avance alguno en el horizonte. Y eso que lo cogió por su cuenta el
Instituto Mundial de la Democracia. como prioridad máxima. No te quiero contar:
propaganda y divulgación a tope.
Explícita o metonímica. Recordemos, sin ir más lejos, el ya clásico
“Introducción a la calvicie y otros cuentos” –por cierto que editado con dinero
púbico–. Pero ni por esas. Otro cuento chino de la seguridad social. Más
promesas incumplidas. Se habla hasta de un cohecho de alguna institución con
una empresa de pelucas. El resultado de todo, una conjetura. La de que la
alopecia parece deberse a un virus o algún gen mutante que surgió en España
allá por mediados del siglo XX, y que no hay forma de aislarlo ni hacerle
retroceder, y que se hace con las cabezas de la gente cada vez más jóvenes.
Sin ir más lejos, el otro día vino en las noticias
que uno había palmado con todo el pelo... a los 270 tacos, y como una
heroicidad! Patético, ¿verdad? Y trágico. Porque las generaciones venideras,
digo yo si podrán vivir calvos durante setecientos, novecientos o incluso mil
años, al ritmo que esto va, y cuando le preguntes a alguno, “¡qué, cómo va
eso!”, no se les ocurra más que un apático “aquí, echando frente”. Una salida
para olvidar, ciertamente. Y es que ese es en el fondo el quid de la cuestión
juvenil, la descompensación cada vez más notable de entradas y salidas.
Hay quien dice que eso no habrá dios que lo aguante,
y que –siempre a juicio de los politólogos–, esa es una de las razones del
escepticismo mundial, porque ya nadie se cree hijo de Dios, con esa mata de
pelo que le sacan en todas las estampas y reproducciones. O será que somos unos
dejados de su mano, que es peor. De manera que aquí puede pasar de todo y desde
luego, cosas menos desestabilizadoras se han visto.
En estas circunstancias actuales, ser feliz cuesta
caro, qué menos. Y no me refiero sólo a lo económico.
Antes, según nos ha sido legado, te sentías vacío y
te bebías una caja de cervezas y ya está. O, en caso contrario, cuando te
acalorabas o te crecía la carne, un suponer, sabías lo que tenías que hacer.
Tenías un abanico de alternativas, tanto si eras creyente, como si no; si
estabas sólo o acompañado; si la compaña quería como si no. Sin que esto
suponga la defensa de morales caducas. Pero es que ahora no sabe uno lo que
hacer. Ni siquiera los ricos, que ya es el colmo. Lo que lleva a preguntarse a
qué tipo de felicidad estamos abocados, caray.
domingo, 23 de abril de 2017
Letras pa'l cante: jabera y verdial
Cada persona
del mundo
padece de una
manera.
Yo, que nunca
he padecido,
ahora padezco
de veras
en cuanto te
he conocido.
que desune a
las parejas,
a mí se me
olvidó anoche
de cumplir mi
obligación,
y ahora de mí
no te acuerdas.
jueves, 20 de abril de 2017
Ponedoras
El
PP es ya, no un partido, sino un problema de álgebra, algo cuántico más allá de
teoremas, algoritmos y códigos binarios, cosa de peritos contables y solo resoluble
por algún matemático indio nuevaolero.
sábado, 15 de abril de 2017
Derrovictorias
ETA ha vencido. Al menos allí. Si Otegi habla de los 50 años
de dolor como un ‘relato’ (el discurso histórico pasado, puesto en plan
estructuralista) y los demás otorgan, es que sí.
viernes, 7 de abril de 2017
Seriedad
Un día vas y te das cuenta de
lo tonto que eres. Y es como un virus. Te empieza a hurgar, te remueve las
sensaciones, los recuerdos, las certezas, hasta descubrir que eres un tonto
lejano, desde hace mucho, un tonto antiguo (además de un viejo tonto).
jueves, 6 de abril de 2017
Letras pa'l cante. Cabales
Río del perdido
Mi pobre corazón
es un pez de los ríos
y nada en tu querer
el probecico mío,
entre mi desvarío
en la corriente
como un perro perdido
por tenerte.
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