Un nuevo fantasma recorre Europa.
Fruto del doble bombardeo, el del acoso televisivo, esa otra guerra que no cesa, advirtiéndonos de lo que se nos viene encima, y del real de los grados Celsius
Un nuevo fantasma recorre Europa.
Fruto del doble bombardeo, el del acoso televisivo, esa otra guerra que no cesa, advirtiéndonos de lo que se nos viene encima, y del real de los grados Celsius
Los humanos, que cuando homo sapiens éramos la mayor amenaza del planeta, en la versión homo turísticus o zascandil al fin somos los terminator del mismo, pues en el turismo, en efecto, se dan signos de destrucción tan definitivos como el atiborre de omeprazol, la venta de preservativos, aunque solo sean para vacilar, o los injertos de pelo turcos.
Sabido es que España es toda una potencia paralímpica. Lo que no logra el deporte “normal”, si no es con nacionalizados debidamente “blanqueados”, lo consiguen con creces cojos, mancos, ciegos, sordos y demás disminuidos, como si nada, o sea como si todo.
Con tanta ola de calor, a Sánchez le ha dado un calentón, aunque no creo que acabe creando la Gestapo termométrica, sabiendo el despilfarro calorínico
Mi padre y mi madre
son primos hermanos
y yo he sacao la faltita
de quererte sin pensarlo.
Era cuando las tormentas,
el malaje está en la calle
y yo, con la puerta abierta.
No dudes en venir
de tu soledad a mi soledad.
Tú tráete tu amor contigo
que yo pondré lo demás.
Vuelve del revés la vida
los feos que le vas dando,
lo fino que te pusiste,
lo gordo que te has quedado.
Lo que fue pase de pecho
se te volvió de costado,
tu barquito de papel
la vida fue naufragando.
Al revés te lo digo
que tú me entiendas,
vivir contigo parece
hacer la guardia a las siete penas.
Te voy a dar yo, te voy a dar yo
el malvavisco para el invierno
y el hinojito para la calor.
El Gobierno, que está tirando de banquillo pese a los fichajes de invierno, que es en lo que consiste el famoso núcleo duro, ha dejado en manos, o en boca, más bien, de la nueva Alegría –las Aidos o Pajines ya son viejas- a darnos una ídem
Pese a cómo está la vida, que es para jiñarse, ya casi nadie lo hace en el retrete: todo el mundo va al baño. Lo que no quiere decir que la bañera o la ducha se utilicen para evacuar, y menos si vas prieto, sino que, en vez de ir al lavabo, al tigre, a la letrina o incluso al excusado, todo el mundo va al baño. Aunque no lo haya, pue
Tengo la sensación de que este gobierno echa más impuestos que polvos. Y es que lo que más echo de menos en ellos (y ellas) es el sexo.
Dice el baranda de UGT que nos dejen disfrutar del verano, que, bien pensado, es lo suyo, o lo nuestro, según el Jano
Los ladrones no es que sean como las bicicletas, para el verano, ya que prosperan en toda temporada, pero con la
Yendo a dar un atraco al cajero me acordé de aquel librico de Sánchez de la Rosa, Viajes alrededor del Altozano. Es lo que tienen los clásicos locales, que te salen por entre la zahorra.
Echenique dice que le da muchísimo miedo que Abascal sea ministro de Interior. Pues anda que si lo llega a ser de Movilidad.
No es que el PP se haya moderado; es que los andaluces se han derechizado. Y solo es el comienzo, tanto en extensión como en profundidad.
Antes o después, un gobierno inclusivoparitario hasta lo chochovoltáico, tan sexual y obrero, o papusista (de El Papus), y papista, por lo mucho que visitan a Francisco – indómita esa afición patria sea zoca o diestra, al Paco, Paco, Paco, que mi Paco, Paco-, tenía que acabar prohibiendo algo del Eclesiastés, cuyo mensaje reduce la vida (o la amplía) a comer, beber y fornicar. Sin mediación de chefs, sumilleres o grandes cortejos.
Y lo que más papeletas llevaba era el zarzaneo carnal, eso que la cultura o la civilización se han dedicado básicamente a complicar, aunque con el resultado de transformar el sexo, de gran secreto, en el mayor espectáculo.
Y ahora con lo de la prostitución femenina, ya veremos, cupiendo preguntarse si su interdicto no sea más que la puta del iceberg de ese afán pseudoizquierdoso de hacer desaparecer del paisaje, y del paisanaje, todo aquello que, no siendo natural, es declarado absurdamente ‘naturalizable’ mediante la ingeniería histórica, a la que tanto empeño ponen. Y todo por no haber leído ni a sus clásicos.
Decía Adorno algo así como que la mujer
individual, que vive enteramente dominada por la lógica masculina, representa a
la naturaleza, pero como todo lo presuntamente natural, al estar bajo la acción
de la historia queda desnaturalizada. Así es que, menos lobos.
Y de salvar a
las putas, aún menos. Excepto a las que hagan funcionarias, ya sea de carrera (la
otra) o de empleo, que es la rama ideal para ejercer y meritocratear, y por
ello saturada de políticos, bajo el control de la partitocracia, ese gran proxeneta.
Y a los putos, es que ni mencionarlos. Y mira que hay.
Condenan a 4 años de cárcel a un padre de 12 que violó a su hija de 30. (¿?) (Aunque todo puede ser hoy día).
El Covid también puede ser una bendición. Temporal, claro, pues cualquier forma de aniquilación que no sea una made in nosotros hay que liquidarla pero ya.
Y este año ha vuelto la estampida, esa controlada (es un decir) pero igual de febril que el inmenso rebaño de ñus del Serengueti, que baja hasta una aldea donde una imagen es llorada, gritada, sobada, vapuleada, zarandeada, resudada y otras adas, en olor de una multitud que se dice devota, y así será, si bien en esto las opiniones psicosociales no acaban de ponerse de acuerdo, y que, penable o no, responde a una serie de entelequias y misterios humanoides todavía no explicados enteramente, que dicen venir de la tradición, de ritos, de asuntos tribales, primitivos, etc, que remiten ciertamente a lo que aún nos resta de cavernícola y salvaje, y que hay que asumir en un mundo de gente enajemismada como es este. Sea lo que Dios (o la Virgen) quiera. Pero ese no es el problema.
El asunto es cómo se produce esa migración invasiva. Porque desde toda la región, y de otras, acuden carros y carretas, caballerías de todo tipo, cuadrúpedas y bípedas, miles, decenas de miles, perfectamente enjaezados todos, durante días, comiendo, cantando, chillando, rascando cañas, fumando, jaleando, tirando basura, tocando castañuelas, tambores, flautas (hasta cajones flamencos habrá), cagando, armando un sin Dios inacabable e inmisericorde, liando un Pentecostés del copón, en un fiestón y pifostio de tal magnitud, que sí, en otro ámbito sería de admirar e incluso unirse a él.
Pero es que resulta que todo eso pasa en… Doñana. Nada menos.
Cómo serán los daños que apenas si hay estudios de su impacto y no se publican los existentes. Solo se sabe, por poder verse, los beneficios en el parque de los dos años sin una romería que no nos habla de fe, ni de atavismos crédulos, ni de lazos con remotas costumbres, sino de salvajismo actual pintado de risueño, de incivilidad vendida como fiesta sin parangón y falta absoluta de urbanidad –y no solo porque vayan campo a través–, de puro analfabetismo popular, y de unas autoridades más venales que una puta, de las de antes de Sánchez, digo.