miércoles, 19 de diciembre de 2018

Declaración


Niego tajante y solemnemente que todo lo que dicen que hubo entre Harvey Weinstein y yo es mentira. Y si no, que me quede más delgada; perdón, quiero decir delgado.

martes, 18 de diciembre de 2018

Ideogolías


C’s nació con una idea fija cual es la de follar y seguir siendo vírgenes, y que, de prosperar, cambiará el mundo o al menos acabará con las reconstrucciones de himen.

Ficciones y contradicciones. Contribución a la crítica de la ecología política (para un planeta más justo, naturalmente). Post-it 9


Zootecnia aplicada, entrada 19

…Erradicada la cría por separado, se habían eliminado la agresión, la inadaptación y la alteración del aprendizaje y la percepción, y aumentado la autoestima, la dedicación y la valoración social entre castas, que los hacía cada día un poco más rentables. Instalados sobre el pilar del orgullo por sus bíceps y pechugas, habían acabado con el ego perfectamente engominado por el gel de la confianza. Y así, mientras en remotos lugares, las hembras primerizas, lacteadas con potingues de farmacopea, se seguían negando todavía en un 90% a lamer y reconocer a sus crías recién arrojadas al mundo, acá se maternizaba a generaciones enteras de castrados hasta una edad tal, que iban al matadero pensando que sus madres los habían inscrito en un campamento chachi. Y mientras se dejaban caer hacia las tolvas de pienso, pensaban en dos cosas: que la felicidad estaba en camino y que ellos, también. Total, que a tragar, que son dos días.

lunes, 17 de diciembre de 2018

Duopolio


Estamos jodidos (o no): Amazon ha contratado en exclusiva a Papa Noel.

viernes, 14 de diciembre de 2018

Armadas


Los voceros anuncian ya otra nueva panacea universal: la República Feminista –no, si ya verás tú como acabamos teniendo más repúblicas que la URSS–. 
Es lo que suele suceder a las monarquías (paterna en este caso), ya kaput, por razones socioeconómicas, y no de género. Y de aquí a ná, nos vamos al imperio matriarcal –que no sé si por la madre hacia el imperio, que no por el imperio hacia la madre–, tanto tiempo ejercido de manera críptica y silente bajo los sótanos del patriarcado, y ahora a voces ya, los gritos del silencio. 
Una prueba de que algo de eso viene es que ya no se habla de guerra de sexos, que fue durante décadas la forma fraudulenta de referirse al proceso de toma de conciencia y emancipación femeninos (y a su represión, claro). Entre otras cosas porque esa guerra la han ido ganando (históricamente, que es como hacerse con una casa con hipoteca a 30 años vista), demostrando ser de armas tomar. Literalmente. 
Vamos, que, armas de mujer aparte, y sabedoras de que si quieres la paz prepara la guerra, algunas se han armado a muerte hasta sus patas de gallo para las nuevas batallas que vendrán, y ahí tienes a cuatro de las más importantes empresas de armamentos de USA, dirigidas por mujeres, gestionando los más avanzados modos de eliminar criaturicas del planeta, por el bien de la humanidad, se supone, y para poder llevar unas bajoquetas tiernas a su casa para el guisado, demostrando así que el género femenino, gracias al cielo no es garantía más que de una cosa: que es humano. 
Lo cual debería rebajar un poco su exaltación como gran reserva del mundo venidero para todo y no pasarse tantos pueblos con una canonización que les es ajena y que anda imponiendo un modelo relacional en el que, con la excusa de la igualdad predomina la coerción, la prohibición y el sectarismo preventivo desde el poder para sacar tajada de esa mitad. 
Y ya se sabe lo que trae la presión social contra algo: su rechazo y la bonificación del mal que combate. Ahí están el tabaco y la grifa, bien satanizados (más que la coca y el alcohol) y cuyo consumo ha rebotado, más que estos, en especial en jóvenes y sobre todo jóvenas. 
Y es que si hay algo infumable de veras (y tóxico para la igualdad) es la manipulación demagógica. Y ellas deberían saberlo. Porque, ¿qué mejor que el realismo. Pues, la verdad no sé si será siempre revolucionaria, como dijo el otro, pero al menos sabes por donde va la hebra, que no es poco. Y la República, ante todo. Aunque sea feminista.