jueves, 15 de octubre de 2026

La berrea

 

Ya no sé si fue Hegel o su hijo filosoputativo Marx el que dijo que la historia se repite (más que el ajopringue), pero que la segunda vez es siempre una parodia. Pero en esas estamos. La pringuezorra de ahora son las dos Españas. 

El otro día me hablaron de la nueva guerra civil, y al descojonarme, por poco me hinchan. Lo cual, siendo una muestra de la intolerancia para con la risa como peor sarcasmo de la opinión ajena, no deja de ser un meme, una impostura, una mueca del pseudo esperpento que vivimos, con perdón de don Ramón María. 

Pues si lo grotesco en la deformación rayana en el absurdo de la realidad es lo que impera (y en política es una constante), el lenguaje utilizado para ello, desgarrado pero nada dignificador del coloquial, resulta ser el exabrupto, el improperio y la bronca. Y aunque basado en hechos reales, eso, más que un teatro resulta ser un Chacolín, o, todo lo más, un vodevil de capa y espada bien vociferado.

 Así, mientras unos corean el “¡No pasarán!”, en el bando contrario hay quien está pidiendo ya otro desembarco en Alhucemas. Dos alusiones históricas, por cierto, desconocidas para el 90% de los votantes, siendo optimista. Eso no es esperpéntico. Es una boutade; falta de guión; una morcilla. Vociferar. 

Y es que están a ver quién berrea más largo, tirándose viviendas a la cabeza, y acusándose de fachas y rojos, lo cual es ya, más que una trifulca infantil de patio de recreo, estar a por uvas, pues a ver quién es capaz de distinguir hoy tales identidades. Una berrea que, más que dejar huellas de orina en busca del elector con el que aparearse (metafóricamente, espero), es hacérselo encima. 

Por ejemplo, el Pp, haciendo honor a su legendaria cagaduría, ha empezado, así, en plan sacerdote azteca, con lo de hacer sacrificios, desdiciéndose después con que no iba por nosotros. ¿Se refería tal vez a matar un pollo, un conejo o algo asi? Y si no, el Psoe, con el hecho puntual (de los buques marroquis). Como lo fue Hiroshima. Una tontería. El caso es berrear. Hacer ruido. Y no hablar de la hipoteca, de los tomates, el gas, los trenes, de (la madre que parió a) la luz, de los viejos, los niños, incluso de los perros…

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