Resabios
Iba por la calle un día,
sol de luna con luceros.
La noche la perseguía
vestida de terciopelo.
Quisieron los aires
ponerse en camino,
burlaron la huella
con hojas de pino.
Y hasta mí llegó,
con su claro son,
balada de invierno
con gusto a turrón.
Eras de la mariposa
la envidia de media tarde,
y eras, como cualquier cosa,
pétalo de flor hermosa,
muerta en verano y en balde.
Por ti lloró la azucena
cubierta de rocío negro,
se secó la campanilla,
y el gorrión cayó al suelo.
Por ti la sangre se para
con el compás de las sombras,
y en medio de campos grises,
por los senderos del alba,
levantaste a las alondras.
Mira que te quiero
más que a las estrellas.
Son nuestras, son tuyas,
menos el lucero, que,
cuando despierta,
tú ya estás durmiendo.
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