jueves, 14 de marzo de 2019

Conjetura


Juicio al Procès 
Lo de que se encargasen aplicaciones informáticas, campañas publicitarias, trabajos de imprenta y otras operaciones costosas, y nadie las pagara, tiene una fácil explicación, señores magistrados: estamos hablando de catalanes, y esos no se echan la mano al bolsillo así como así.

miércoles, 13 de marzo de 2019

Otro al bollo

C’s acaba de admitir pulpo como animal de compañía, o sea que los privilegios económicos navarros son lo normal, para pactar con UPN, y comprar su entrada en ese hasta ahora vetado patio, que también es un jardín, el mismo en el que populares y socialistas se han estado metiendo en Cataluña y País Vasco facilitando la labor a los independentistas. Lo mismo que ha empezado a hacer Ciudadanos en la Comunidad Foral. Bienvenidos pues, al club del posibilismo, el oportunismo y el hijoputismo.

lunes, 11 de marzo de 2019

Inaugurator


Recientemente he levantado un gallinero con cuatro alpacas, unos palés y una lona y me ha quedado tan de dulce y acorde con otras obras del municipio, que he pensado que me lo inaugure el alcalde, o algún representante de la Junta, ahora que estamos en plena campaña y total, qué les cuesta poner un cintajo más y cortarlo, dedicándoles unas palabras a mis pitas, que por cierto sería todo un honor para ellas, pues les aseguro que nunca va a tener un público mejor.

jueves, 7 de marzo de 2019

Mitos y contramitos


En 1975, Fernando Suárez era vicepresidente tercero del último gobierno de Franco, y como tal, apoyó los últimos fusilamientos de ese gobierno. Después sería diputado de la democracia, y hasta miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, y se dice que un colaborador ferviente para la consolidación del nuevo régimen. 
Hoy, una mujer de Podemos es cuestionada como diputada futurible por ser una asesina y haber cumplido la pena correspondiente. Algunos dirán que no es lo mismo. Y es verdad. 
No es igual matar por decreto que con las manos. Por el bien de la patria que en caliente. Y siempre será peor en una mujer, que ha de ser vida. A un hombre se le perdona más, pues al fin y al cabo para eso está(mos). Pero si hemos asesinado hasta a Dios, cuenta el poeta. 
Y el caso es que todo responde a mitos: hombres, mujeres, patria, verdad, mentira, justicia o asesinato, Dios. Mitos forjados hace milenios, pero ahora mismo también, según venga dado el mundo. 
Cualquier lectora capaz de abandonar sus 50 sombras y pasarse a Robert Graves podrá comprobar cómo sus pasiones, deseos y actitud penden de ese hilo que es el universo simbólico que ha fijado su propio imaginario hasta hoy y que viene marcado como una impronta antigua por la mitología griega, que el autor describe magistralmente con tan solo relatar cómo cada mito es construido sencillamente para sustituir, ya en la sociedad patriarcal, cada aspecto del derrocado y casi extinto matriarcado. 
Es por lo que borrar eso de un plumazo, como se quiere desde ciertos ámbitos, en muchos de los cuales predomina el claroscuro, es contraproducente, casi suicida. 
Se impone, mejor, la construcción de una contramitología, con nuevos mitos, hechos desde la época (y a toda prisa), como la superior condición femenina, para todo, su actitud, su solidaridad, su hambre, etc, todo, sacado del neo racionalismo relativista del momento –¿qué es, si no, ese feminismo liberal de trapillo de C’s?–. 
Poco estudio, pues, y mucha inmediatez, es lo que hay. Y demasiada velocidad, azuzada por el propio interés de los políticos, asesinos de casi todo. La causa quizá lo merezca. Y el movimiento es joven. Aunque velocidad y juventud juntos también suelen hacer bonitos los cadáveres.


lunes, 4 de marzo de 2019

Ficciones y contradicciones. Contribución a la crítica de la ecología política (para un planeta más justo, naturalmente). Post-it 12

Bestiario

Cerdo. 
Dos son sus confusos orígenes. El del linaje, que algunos datan cuando Eris, diosa de la discordia, encelada con el díscolo Aries, celeste atleta mediofondista del fornicio que la había despreciado por adornarse el cabello con acantos, tomó de las colinas un buen ejemplar de jabalí y lo ensalmó para volverlo un hermoso decatleta, que eran su debilidad. Pero con la correprisa, la azarosa fatalidad sólo lo blanqueó, desdentó y ensanchó fondón, aunque igual de trotón y de patoso. Eris, al verle la varilla de sauce de su abdomen, lo probó, pero fue tanto el suplicio aplastada por sus brazuelos, que a mitad de faena lo despanzurró allí mismo, y dándole hambre el trabajazo de zafárselo de encima, la voluptuosa, cambiando de apetito, se lo zampó allí mismo sin más trámite.
La otra línea, la de la ralea, viene del desencantamiento por Circe de los marinos que acompañaban a Ulises, y cuentan que uno de ellos, Landracio de Pocilgia, tan aporcinado estaba con el aroma punzante de la merdolaga de la isla, que amanecía las albas de sonrosado y gordo que no cabía entre los alhelíes y las prímulas. Y al irse Ulises sin él, por cómo pudiera sentarles el cambiazo a sus colegas, el hada lo atribuyó a una pérdida de sexapil y lo expulsó a lo agreste, dando las fieras cuenta de él. Pero al poco, Belgia, otra convicta, asomó con una piara de trece lechoncetes ya destetados, con la misma esbelta calidad tocinera de Landracio –que al parecer había tenido tiempo de hacer alguna marinerada–, y la buena predisposición pernilera materna. Y Circe, viendo en ello un signo de progreso, los dejó medrar, consciente de que canas son que no lunares las que empiezan en los aladares; no sin antes maldecirlos con las indecencias de su ingrato trato, como contrapunto al confort de su paladar, condenando a los que de él gustasen a ser tal para cual. Mucha Circe. Ambigüedad que aún trae de cabeza a todos, y que la transgénesis, en vez de servir de paliativo moral y alimentario, ha venido a empeorar.


(Hemeroteca)

Y hablando de trasplantes, confieso que a veces esta reseña no sólo me da hambre, sino que también me ha servido más de una vez para explicarme el cerdo, no faltando autores que sustancian su categorización en el denuedo con que el género humano, quitado que su parte más aprensiva y estricta, se entregase otrora a este remedo de bienestar epigástrico. La contribución a su alacena fue tan alucinógena para la civilización, que hasta los más nihilistas, que no son precisamente los menos aficionados a sus derivados, sacrificaron, interesadamente, a la razón, generando en su lugar toda una lúcida escatología con apotegmas vueltos del revés, como el archiconocido: “el cerdo es una cuerda tendida entre el hombre y el superhombre”, sólo para confirmar el nacimiento de éste por acumulación humanística de grasas insaturadas. (A este respecto resulta aclaratorio el Apéndice 4).
Esta apoyatura sobre una visión del cerdo como el cabo extendido históricamente (en ristras) para la salvación, a modo de degustación, de los cuerpos y las almas, no sólo les servía de collarín para amortiguar las collejas más que merecidas por su tergiversación. También facilitaba no tener que esperar a juicio final alguno, ni usar transmigraciones de urgencia, salvo las de carne y hueso (especialmente lo primero) de los xenotransplantes, algo que los humanos siempre se suministrarían a sí mismos por vía oral, con tal de sacar tajada de su etnocentrismo. Otra cosa es si es cierta o no la supuesta intención de hacer explosionar así, ya puestos, el pensamiento nietzschiano por extrusión similar al embutido, que es mucho suponer. Aunque el ideal superhombruno tiende a ensancharse como una onda expansiva con el culto ilimitado de lo cárnico como orden de satisfacción, a lo que la práctica charcutera, tanto física como mental, va de perilla. Lo que deja a lo apolíneo lo opuesto, como el gran sujetador (sic) y como regla sangrante de lo reproductivo. Dicho sea de paso.