Si en esta CRISIS a la que hemos sido arrojados y en la que estamos confinados a la espera pasiva de su resolución, bien sea por deceso o por supervivencia, hay un rasgo que sea de un alcance social verdaderamente histórico en lo que se refiere a su trascendencia presente y futura en la evolución de los procesos humanos que definen nuestra civilización, ése es el del tipo de muerte a que nos estamos enfrentando, y, lo que es más importante, asumimos, de momento de forma tan impotente como contrita.
Y es que estamos hablando de un proceso del morir que, a causa del propio desarrollo de la plaga y el modus operandi llevado a cabo para su contención, implican el ahondamiento del ya instaurado a todos los niveles tabú y consiguiente opacado tanto del hecho mismo del morir como de los procesos de muerte, llevándolos al nivel de lo clandestino y la imposición (por necesidades de protección de la población, se dice) de un interdicto a la actuación de cualquier tipo de familiares u otros, en todos los procedimientos, sanitarios, psicológicos, de apoyo, solidarios, etc, a que la muerte suele dar lugar, con el abandono de los mismos a que su disuasión obliga, así como de cualquier práctica individual o grupal al respecto, civil o religiosa, como puedan ser el apoyo a los enfermos o el duelo y funerales a los muertos.
Todo ello está descomponiendo tan aceleradamente los paradigmas de actuación social o individual tanto en lo particular como en lo general, que la muerte y su percepción han cambiado en cuestión de semanas tanto, que puede decirse que ya estamos ante otro tipo de ella, tanto en su elaboración y acabado como producto típico civilizatorio, como en la importancia de su afrontamiento, consideración y el modo de articularse con los demás procesos de vida, en su relación con el poder, los modelos de comunicación y otros paradigmas esenciales de nuestra sociedad.
Y pongo solo un ejemplo: el proceso clásico en esta sociedad por el que pasa cualquiera que ve cercano el fin, y definido hace mucho por Kübler-Ross como en cinco fases: negación, ira, negociación, depresión y aceptación.
Esa trayectoria de asunción de la muerte que define desde hace mucho esa fase previa al pasar como es la moribundia más o menos consciente, hoy es prácticamente imposible. Primero por la falta de tiempo. Luego, por la descomposición de las estructuras, sanitarias, psicológicas, etc. Y tercero, por la prohibición que impone el confinamiento, que convierte a la muerte en un fenómeno individual, anómico y semiclandestino, y por tanto aparte del resto de la sociedad.
Eso en cuanto al morir. En lo referente a las siguientes fases no hay más que ver los testimonios de sus últimos damnificados.Y es preocupante sospechar siquiera las secuelas de todo tipo y los cambios a nivel personal y colectivo a que darán lugar y que serán sin duda tan llevaderos como espeluznantes.
viernes, 27 de marzo de 2020
jueves, 26 de marzo de 2020
Crónicas del gulag
La familia que ve la tele unida...coge unida dos virus, el covid-19 y el comecocos.
miércoles, 25 de marzo de 2020
Crónicas del gulag
La revolución democrática ha comenzado.el primer signo es que las mascotas, por fin, ya tienen mas derechos que los confinados. Por otra parte, los jardineros, aislados en medio de los parques, van con su mascarilla. Será para no contaminar a los estorninos. Todo un detalle.
martes, 24 de marzo de 2020
Crónicas del gulag
Por una vez la tontería y el cerrilismo europeos nos van a dar una alegría, y gracias al cambio de hora, el domingo se nos acortará en una hora la agonía. ¡Gloria a nuestros carceleros!
lunes, 23 de marzo de 2020
sábado, 21 de marzo de 2020
El limbo
En mi
niñez, los curas –yo fui a una escuela diocesana, y gracias- te decían que los
recién nacidos y los tonticos, los inocentes, no iban al infierno, que entonces
teníamos bastante bien imaginado a partir de lo que vivíamos; ni al cielo,
visualizado entonces como la buena vida, pues siempre se sueña con lo que no se
tiene.
viernes, 20 de marzo de 2020
miércoles, 18 de marzo de 2020
Maná maná
Doscientos mil millones que nos van a sacudir, y sin bares ni poder salir ahora que vamos a ser ricos.
lunes, 16 de marzo de 2020
¡Repetimos!
Ya estamos a vueltas con la economía. Y es que España se debate otra vez, como dirían los de la Chirigota Las Viejas Reverdes, entre la vida y la Merkel.
domingo, 15 de marzo de 2020
La peste
Las plagas son un regalo
impagable para el periodismo. Como un monzón temático, que no das abasto a
chapotear en el lodazal de gozosa inmundicia que surge de repente.
viernes, 13 de marzo de 2020
jueves, 12 de marzo de 2020
Nuevos ico(ñ)os
Hay que distinguir entre
mujer como concepto y mujeres como género. O al menos eso me dijo una vez una
feminista de respeto y algo de vuelta.
miércoles, 11 de marzo de 2020
Envíemelo (y urgente)
Yo no sé si han sido ellos, pero
la venta on line se va a hacer el ama con el virus, las cuarentenas, el acaparamiento y el
apartheid. Temblad, tenderos.
lunes, 9 de marzo de 2020
Felicidades
El movimiento feminista es cada
día más glosable en la famosa escena sobre los partidos judíos de La vida de
Bryan. La realidad siempre supera a la ficción.
domingo, 8 de marzo de 2020
viernes, 6 de marzo de 2020
Delirium
Todos los días
alguien abandona el barco. Cautivos y desarmados, como si esto fuese otro
Titanic. Pérez Reverte ha sido el penúltimo, jurando no hablar más de política
ni sociedad en sus tuits. No es miedo, solo prevención. Pero el iceberg aprieta
de lo lindo.
Y es que ahora ya no estamos en plena guerra cultural –que
también–, sino que uno de los bandos ha llegado al poder, y al hacerlo de
manera precaria, al necesitar la fidelización de sus clientes, la expansión de
su producto y eliminar el de la competencia, en esta obligada huida hacia
delante, no tiene más remedio que materializar sus panfletos de consignas en
artillería de leyes y normas (de lo que sea) para refrendarse y legitimarse
como algo posible y real, en algo más que propaganda.
Como aquella de Carlos Saura, Deprisa, Deprisa –aunque la banda
sonora ya no sea de Los Chunguitos, sino algo new age, más propio del
pijiprogresismo de paripé de la nueva casta–. Acción, rapidez, osadía, ruptura.
Esa debe ser la percepción.
Y con la sobreactuación del cómico de la legua en
sesión continua, el ejecutivo del tiqui-taca, en una actuación donde lo
delirante es ley, emite decretos como si de una performance se tratase, y trata
al BOE como si fuese una instalación más del Matadero, dando a luz criaturas
sietemesinas, abortos, bichos raros, cuando no verdaderos engendros.
Sueños (o
delirios) de la razón que ya veremos si no producen monstruos, por forzados,
maniqueos, inmaduros, fútiles, demagógicos o simplemente innecesarios. Y si, en
medio de la discordia, la mala cocina y la peor cochura, no generan más
frustración y división en este antro invertebrado. No me extraña pues que cada
día se baje alguien del tren.
miércoles, 4 de marzo de 2020
lunes, 2 de marzo de 2020
Ficciones y contradicciones. Contribución a la crítica de la ecología política (para un planeta más justo, naturalmente). Post-it 24
Catálogo de castas. Sección suplentes.
Pájaros, pajaritos,
pajarracos y carroñeros
El búho, que es un
bienqueda y ha echado delante a la lechuza en las preferencias míticas (y
místicas), ya que ésta estorba con su ululo ronco y, por si fuera poco, ladra.
Aunque si el búho dicen que canta muy bien, sólo emite un uuu-ju y un áspero
crec-crec para variar. Lo que hay que oír. Si bien conoce como nadie la noche,
el gran agujero negro de los domesticados humanos.
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