jueves, 28 de julio de 2016

Burundanguismo


Felipe VI y los Cuatro Fantásticos, o Jinetes del Apócopelipsis, forman esta semana un mariachi rayado que canta por rumba sin parar “Borboneoo, borbonea, porque mi vida yo la prefiero vivir así” (los demás no sé), como si estuvieran bajo los efectos de una burundanga fina, fina, filipina, de muy poca mandanga, pero cadefinitiva ore que Gobierno en Fl de nuestra Junta: nte de Gobierno en funcionesñí. Como el resto del país todo, en realidad, que parece todo anulado de otra voluntad que no sea sobrevivir y que no decaiga. Inconsciente pero feliz manera del pasar, dicho sea de paso, que entre otras acepciones tiene la de espichar, o amorrar la picha en caló. 
Es lo que se vende, o nos venden: burundanga, enajenación bobalicona y si te vi no me acuerdo, por mucho que después se diga, cuando pasen las vacaciones, que la pasamos en grande. No. Era la burundanga, voluntaria o no y más o menos cortada a la medida del pobre, que con cuatro sangrías, dos realitis y una picadura de medusa va que chuta. Ya vendrá la indignación en septiembre, que es para cuando se deja todo. 
Porque si hay algo permanente en el humano es la capacidad de indignarse, aunque sea a destiempo y selectiva. A mí por ejemplo me indigna la alegría con que algunos gilipollas anuncian el calor y la sequía, el desierto y la despoblación futura asegurada de las mejores zonas de la tierra (que son todas). Pero es lo que se lleva: la imbecilidad. Hecha arte, eso sí. 
En este orden de cosas, a una instancia de la Junta de Calamidades no se le ha ocurrido otra que recomendar (o sea que aún no es obligatorio, menos mal) que en estas fechas de mucho calor, tan raro en La Mancha, no se vaya por ahí con las cosechadoras recolectando cosas, dado que no es bueno ni para los incendios (esos bosques manchegos, ¡ele!) ni para la salud de los operarios, que es lo principal. Que mejor se queden en las piscinas o en el aire acondicionado cogiendo un pelo, tomando cañas o lo que sea menester, que no están las listas de espera para ampliarlas con golpes de calor, asorrates, ofuscaciones ni tonterías. Que se olviden de trabajar. Qué obsesión, coño. 
Una medida por el bien de la humanidad y muy a tono con esa encuesta que dice que nuestros estudiantes no quieren emprender sino ser funcionarios. Almorzar, vamos. Y después ya se cosechará. Pero con ordenador, eh. Tan parecido al chascarrillo de que ha dicho padre que entréis la paja y después que almorcemos. 
Incendio provocado por la cosechadora de Rajoy en plena
campaña de la siega... del tocino. No se conocen daños
personales, excepto los del resto de la ciudadanía.
Es el nuevo burundanguismo ideológico, al que tan afiliado está el Rojoy, ese rodagante político, ese repostrero que ha generado una nueva categoría definitiva de la politología, que ni Maquiavelo hubiera previsto, la de Presidente de Gobierno en Funciones, y todo un maestro jindama con más miedo en el cuerpo a la suerte que a la misma muerte, absolutamente convencido de que solo se puede mejorar para peor y que la única vida eterna es la provisional, y cuyo lema, por supuesto, es tan distinto del de nuestra Junta: cosecha que algo queda. Aunque sea en funciones.

Lápida


Aprender a hablar lleva dos años; aprender a callar, toda la vida.

martes, 26 de julio de 2016

Camino de vuelta (y media)

Aun a sabiendas de que cualquier regreso al pasado es necia impostura, un empeño en mostrar el propio relato como otro exempla del apotegma cesarista, tan verosímil como inquietante, de "vence quien permanece", en lugar del cuento de inicios inciertos que siempre acaba aún peor porque termina, no obstante, es evidente que todo el que sigue aquí tiene algo que contar a los victoriosos, los que viven, incluidos los que se supone vivieron lo contado, para los cuales no deja nunca de ser una sorpresa esa vida en común pasada por las letras, sobre todo a manos de otro. Puestos así, solo se trata de esbozar, al modo naturista, algunos pasajes deslavazados, jirones cual cuentas de un rosario roto, obscenos tal vez, o así lo espero, rehilados del recuerdo de unos años (entre 1973 y 1987, aunque la Transición en sentido estricto fue entre diciembre de 1976 y octubre de 1982), a fin de enturbiar con fea tinta esa agua cristalina que nos hemos forjado como origen de nuestro paraíso, y ello con un doble objeto. Uno, para poner en solfa esa mitología de culto que se cierne divina y terrible como madre de todas las mentiras, tan beatificable como una puta. Y dos, para camuflar en esa trivilalización, que incluye al mismo cefalópodo revisionista que todo escritor lleva dentro, sin desvelarse enteramente entre la bruma, pues la verdad es tanto más creíble cuanto más insondable parece. A eso van estos apuntes contra el alzheimer propio. Quienes puedan sentirse molestos por aludidos tengan presente que siempre serán más baratos que otras medicinas.



Ante la duda…

Dos años y pico después de dar de mano en aquel paseo por el caqui y la lluvia, vuelto a la celeste cuna de la amistad ensanchada a carcajadas, pasada ya la enfermedad infantil de la revolución pendiente, y maduradas las distintas voces agrestes de cada instrumento en su materia, veía otra vez posible la orquesta en plan sinfónico.


lunes, 25 de julio de 2016

Lápida


Estamos llegando al contrato social perfecto: darte lo mínimo para mantener la esperanza y quitarte lo justo para no rebelarse.

Morir con los tacones puestos


Jane Little, la contrabajista en activo más vieja del mundo, murió el día de San Isidro, tan poco músical, haciéndolo (si es que hay que hacer algo para irse al otro barrio) en plena actuación de su orquesta,

lunes, 11 de julio de 2016

Lápida

Donde se ponga Cyd Charisse que se quite el Cid Campeador.   

El pinganillo

Dicen que Obama lleva pinganillo por el que le filtran esos espiches que tanto gustan al común subnormal de aquí y de allá.

sábado, 9 de julio de 2016