lunes, 29 de agosto de 2016

Allende la memoria

Un hombre iba lloroso por la calle. Era un día de fiesta, pero no era por eso (pero podía haber sido). Había estado ahogando en orujo la memoria de un tiempo de banderas junto a los últimos amigos de una época en que, tras los espejismos cotidianos, vislumbraron un atisbo de épica.

jueves, 25 de agosto de 2016

El marco incomparable (de los cojones)

La puesta en escena de un arte suele ser una guía práctica del punto en que éste se encuentra.

martes, 23 de agosto de 2016

Lápida

Normas para formar gobierno:

Camino de Roma, ni mula coja ni bolsa floja ni napia sosa.

jueves, 18 de agosto de 2016

La gran sordera

En España ­–si es que ya se la puede nombrar así, aunque los del tiempo aún nos la refieran como ‘país’ o ‘territorio peninsular’– el número de sordos supera al de personas con audición limitada. Y es normal.

martes, 16 de agosto de 2016

Dichoso circo

Soy un forofo de las res pública y otras reses, por lo cual me gusta que la gente se pasee, vaya al cine y actúe mancomunada para aliñarse bienes como parques, escuelas o cloacas, que falta hacen.

Camino de vuelta (y media): Interludio en caqui

Aun a sabiendas de que cualquier regreso al pasado es necia impostura, un empeño en mostrar el propio relato como otro exempla del apotegma cesarista, tan verosímil como inquietante, de "vence quien permanece", en lugar del cuento de inicios inciertos que siempre acaba aún peor porque termina, no obstante, es evidente que todo el que sigue aquí tiene algo que contar a los victoriosos, los que viven, incluidos los que se supone vivieron lo contado, para los cuales no deja nunca de ser una sorpresa esa vida en común pasada por las letras, sobre todo a manos de otro. Puestos así, solo se trata de esbozar, al modo naturista, algunos pasajes deslavazados, jirones cual cuentas de un rosario roto, obscenos tal vez, o así lo espero, rehilados del recuerdo de unos años (entre 1973 y 1987, aunque la Transición en sentido estricto fue entre diciembre de 1976 y octubre de 1982), a fin de enturbiar con fea tinta esa agua cristalina que nos hemos forjado como origen de nuestro paraíso, y ello con un doble objeto. Uno, para poner en solfa esa mitología de culto que se cierne divina y terrible como madre de todas las mentiras, tan beatificable como una puta. Y dos, para camuflar en esa trivilalización, que incluye al mismo cefalópodo revisionista que todo escritor lleva dentro, sin desvelarse enteramente entre la bruma, pues la verdad es tanto más creíble cuanto más insondable parece. A eso van estos apuntes contra el alzheimer propio. Quienes puedan sentirse molestos por aludidos tengan presente que siempre serán más baratos que otras medicinas.

Runrún se fue pal norte. Canción

He de aclarar que la mayoría de mis llamémosles deslices desde que tuve que tomar decisiones, no se deben propiamente ni a la ignorancia propia ni al engaño de los demás. Ni siquiera al autoengaño, esa mecánica por la que las personas consumimos la ilusión en cómodos plazos. No. 
Ya he dicho que tiendo al riesgo y al vértigo y, para mí, lo cómodo no es sinónimo de enriquecimiento existencial, y ante una situación de disyuntiva, sobre todo si es problemática, y no digamos si implica algún peligro, no puedo aguantarme la curiosidad de saber lo que me perdería si no eligiera la alternativa más imprudente, inclinándome, salvo excepciones, por lo peliagudo, aun temiendo de antemano lo que va a pasar. De modo que soy hombre avisado pero también necio, terco, cerrado y convicto de eso que dicen la llamada del abismo.

jueves, 11 de agosto de 2016

Olimpiea, pero seguro


La organización de Río 2016 se ha marcado un vacile repartiendo a los deportistas 450.000 preservativos, para uso tópico (y, si cabe, típico) en el trópico. Nada se sabe sobre tamaños, sabores o formas especiales.

CAMINO 2016

No digas ni Pamplona

jueves, 4 de agosto de 2016

Cañamero


Lo que tiene tratar de sobrevivir a los grandes ideales frustrados es que acabas chapoteando en sus residuos, y la mierda no es de izquierdas ni de derechas: es mierda. 

Dios versus Dios

1500 personas (y algunos centenares fuera) asisten a la misa de funeral solemne en Ruan de Jacques Hamel, el cura de 86 años degollado cerca de allí por un terrorista durante una misa a la que solo asistían la víctima, dos monjas y otra persona. ¿Qué es lo que ha cambiado para que se dé tal diferencia de públicos, aparte la movilización mediática? Básicamente que se trata de una ceremonia civil, aunque sea en formato religioso. La religión, de nuevo, esta vez de este lado, es la excusa, el vehículo de expresión de lo bueno y de lo malo, sin nada que ver con Dios ni el más allá, sino simplemente con las carencias, disfunciones o mera negación de la civilidad como plano principal de relación humana y de superación de los conflictos propios de esa relación. Y mientras se tienda a mezclar y confundir, interesadamente o no, esos dos planos, será difícil que la civilización triunfe sobre la barbarie. 

lunes, 1 de agosto de 2016

Disfraces de verano


Quizás por ser una norma social que la mayoría sobreestima lo que no es y subestima lo que es, el verano es la época del año en que se utiliza más conscientemente el disfraz para contradecir a Chesterton, que decía que cada uno se disfraza de aquello que es por dentro, siendo pues muy fuerte pensar que todo el mundo tiene el alma marrón, en bermudas y con chanclas, y que su manifestación más gloriosa una vez eclosionado al exterior es jamarse una paella mixta de preparado congelado.
Uno, que quiere ser benévolo, piensa más bien que a algunos los disfraces no los revelan, sino que los tapan, sin querer, y otros, sencillamente lo hacen a conciencia utilizando la canícula como mes por excelencia del camuflaje de esos puntos negros del ser, cumpliendo así con el estío como la época por excelencia para lucir ese tuneo emocional o de interior, como un turismo, que tanto se agradece bajo un sol atocinante, y a lo que el otoño, por ejemplo, no se presta, por antipódico, y en el que más bien se da esa sensación típica del porro.
Benjamin, ilustre porrero que no me extrañaría fuera más colocao que un gorrión con cañamones en muchas de sus reflexiones, y que acabó diciendo que sólo sobre un muerto no tiene potestad nadie, dijo que el otoño nos deja ese regusto de autosospecha y congoja que nos lleva a la mini depresión, incluso a la confesión, al desalojo y arrojo de sí, pero sin pasarnos, y al bajón controlado y sostenido, para prevenir y evitar la gran depre, dando paso así a la estación más desgarbada, confesa y convicta, en que al fin y tras el mucho atabaleo estival, y visto que la vida es como aquella prisión donde era obligatorio llevar corbata, ya puedes sentirte tranquilamente tan ridículo como un desnudo con calcetines, y olvidarte del mucho trabajazo que implica la estación del calor.
 Porque el calor actúa como una cirugía plástica del alma, y todo aquello que nos resulta duro e incómodo sobrellevar, como el odio, la venganza, la envidia o la ira, acaba tuneándolo, a base de maceración y fermentados que lo matizan adecuadamente, como un photoshop emocional, un maquillaje o la simple decoración de interiores más o menos infumables, transformándolo en sentimientos más vacacionales, ligeros, emolientes y molones, como el tedio, el abandono, incluso la angustia, o la insatisfacción, el disgusto, y hasta la pena.

No en vano todos somos aspirantes a ser nominados pimpollos, renovados frutos acuosos, azucarados e inocuos de estación. Eso, y que nadie quiere dar una imagen emotiva virgen, cruda y real a lo bruto, y mucho menos en verano, con lo que se suda.