viernes, 13 de febrero de 2026

Vacíos

 

La Junta ya tiene la solución para el cupo de España vaciada que le toca: formar pastores para llenarla (con sus ovejas, digo yo), sin más armas que el báculo, el móvil y el perro, la santísima trinidad hoy de lo pedestre. Y hale, creced y multiplicaos.

 Que ya es confiar en la capacidad reproductiva de un gremio, aunque sea el pastoril, tan mítico en nuestra literatura romanticona, cuando había pastoras y la crisis de vocaciones aún no estaba en lo libidinal o el apostolado, y que le pregunten a la otra iglesia, cuyos seminarios están hoy más vacíos que los de la iglesia viral, la .0, la política. 

Y si no aumentáis el libro de familia -volviendo a los apóstoles camperos anti vacío de Fuensalida-, os quedáis ahí, para que tengamos alguien que nos vote. Vosotros asilvestraos a tutiplén, haceos eremitas, confraternizar con las cabras y lo que queráis, pero en cuanto suene el pito de elecciones, a la voz de ya, os olvidáis de los mirlos y las flores, y al pesebre, o sea a la urna. 

Y lo mismo va para el resto de habitantes bípedos del medio, léase pensionistas y apastorados varios. Porque esta y no otra es la gran preocupación de cualquier político que se precie -a sí mismo, claro, pues lo que es el personal...- de los dos principales partidos que han estado manejando el cotarro hasta aquí respecto a la España viciada, perdón, vaciada: y es que no tiene votantes… sobre todo de los suyos. 

Un dato: en las provincias que forman ese desierto progresivo que es el interior, salvo las capitales de rigor, arrendado a las alimañas, el fuego y cuatro jipis, PP y Psoe extraen, digámoslo así, como si fuesen tierras raras, más de 80 diputados, fijos como la gripe, que es lo que ha garantizado siempre que dispongan de más de 100 cada uno de ellos para seguir en el machito. 

Es decir, la alianza del sistema electoral y la desertización es una de las claves de nuestros males, y lo que ha hecho renunciar a los demás a intentar sacar algo de ahí… menos Vox, que ya ha empezado a sustituirlos también en el desierto. Y la preocupación aumenta. Un cambio de pastores que no cambiaría la cuestión de fondo, y es que la oveja está muerta. Aunque dé de comer a muchos vivos.

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