jueves, 9 de abril de 2026

Idiomas

 

Mi experiencia con niños, sobre todo grandes, me dice que lo de Trump obedece a esa perversión polimórfica (que diría Freud), tan típica del acostumbrado a que todas sus malas o buenas acciones (especialmente estas) no le pasen factura desde nunca. Y además, lo sabe. Que la maldad siempre sale más barata que la bondad. Y obra en consecuencia. Bueno, eso, y que le gusta la bolsa, esa otra juguesca para ludópatas con posibles. 

Pero sí estoy seguro que este señor con el pelo a juego con el color universal actual de los medios (a los que, dicho sea de paso, provee de titulares gratis), no sería ni la mitad de malo si estos no anduvieran pendientes como yayas de su caquita, sus dicharajos o sus bailecitos. Porque es que da asco. 

El día del antepenúltimo último ultimátum, valga la ortoendodoncia, la Moncloa se despachó con un telediario previo a un cataclismo nuclear, despidiéndose de la audiencia con dudas de volvernos a ver, en un inenarrable ejercicio de nauseabundo buenismo de “nos veremos en el juicio final”, mientras, por supuesto, transcurría la primera jornada del otro, el del aperitivo, a Ábalos y Koldo

Y a eso le llaman democracia informativa. Y a lo de Trump, tiranía. Que, aun siendo cierta, siempre es más productiva, aunque solo sea por verbalizar ideas subconscientes, tan propias del incontinente irreductible. Como lo fue el anunciar el apocalipsis para esa madrugada y, a continuación, que iba a aprender castellano en un plisplás, por si tenía que ser presi de Venezuela. Solo le faltó un spoiler de su posible boda con Delcy, y ya, la mejor telenovela para la eternidad. 

Otro de sus regalos impagables, y una promoción del idioma que ni el Instituto Cervantes ni la Real Academia han agradecido todavía. “Pase usted de apocalipsis nuclear y aprenda castellano, la solución final. Rechace imitaciones”. Y eso tras poner hace nada a Bad Bunny a caer de un burro, por ininteligible y vomitivo (y con razón). 

¿Se imaginan al pavo dando el cante en la Fox con el tema? A mí me hacen un eslogan así y es que me escurro de gusto. Vamos, que se lo hacen a un francés y responde con otro. Pero Spain, ya se sabe, is diferent. Y no aprendemos. Ni castellano.

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