viernes, 30 de enero de 2026

Borrascas

 

Me juego dos dioptrías a que, cuando Sánchez tenga que comparecer sobre el descarrile -no el suyo sino el importante, el del tren, esa metáfora de España-, y dado que el temporal (no el suyo, sino el diario) todavía no habrá pasado, dado que las nubes dicen que vienen de USA, esa otra metáfora del mal, va y le echa la culpa al cambio climático (metafóricamente, quiero decir), pues echárselas a la ultraderecha sería peregrino hasta para él, que ya no está para hacer más camino que el de Santiago, con perdón. 

Aunque no es descartable, dada la influencia manifiesta de este sector político, tanto en la alta costura como en los meteoros, ¡rayos y truenos! Y así pasa, que tanto en lo cotidiano como en lo meteorológico estamos en una cumbre borrascosa permanente, y acostumbrados ya a que el único tren que no descarrila es el de las tormentas. 

Así, vivimos en una alerta continua, ya sea de (malos) vientos, precipitaciones (de ahogo), marejadas (de odio) y otros fenómenos que nos van forzando a situarnos -también los 850.000 nuevos legalizados, entre otras cosas para eso- a ambos lados del laberinto en el que algunos se empeñan en conformar nuestro destino, como si no hubiera otro. 

Empezando por Moncloa y sus secuaces, como única forma de sobrevivir a la debacle propiciada por ellos mismos, y mantenerse así como casta, como grupo de presión, influencia y dirección sociales, tan cuestionadas ya por todos; y terminando por los que, con esa misma pretensión, pero de llegar (o volver) a serlo, tan legítima como de igualmente dudosa bondad (o alternativa) para la ciudadanía en general.

 El caso es no dejar títere con cabeza, subirse al enmarañado presente, convertido en una cabalgata de sucesos más que un panorama de actualidad, y hacerlo parecer tal remolino de basura y desdicha, que el personal ha salido despavorido hacia otras cosas del vivir, dejando vía libre a estos pendejos. 

Y mientras, todo va a peor y la vida es cada día más difícil. Eso sí, el país va como un tiro, y estos demócratas nos permiten situarnos, libremente, en un frente u otro del vertedero. Un gran privilegio. Nos vamos organizando pues. ¿Para qué? Ya se verá.

No hay comentarios:

Publicar un comentario