viernes, 8 de mayo de 2026

Recetas

 

El comunismo no volcó en el 89 al periclitar la URSS, sino mucho antes, cuando Den Xiaoping se sacó de la manga su “da igual que el gato sea blanco o negro; lo importante es que cace ratones”, asumiendo así el modelo de producción capitalista, disfrazado en un control estatal, para frenar la miseria y los millones de muertos por hambre (y otras cosas) que daba el sistema. 

Igualmente, la socialdemocracia no feneció cuando con la crisis se abandonaron las políticas expansivas, o sea de ayudas a gogó para todo, sino cuando los socialistas adoptaron el modelo neoliberal (enmascarado en esas mismas ayudas como trampantojo) tanto en la gestión como en la economía. Así es cómo el estado del bienestar, el socialismo, la izquierda y demás ínfulas baratarias del paraíso soñado se fueron a hacer puñetas.

 Lo demás que ha seguido hasta hoy es un puro tente mientras cobro a la espera de que las urnas (con suerte) refrenden un cambio de ciclo histórico por agotamiento y extinción de ideas, mentalidad, visiones, ganas y otras savias occidentales, incluido el rechazo a la reproducción. Para qué, que diría HegelY luego que si la demografía, el no nacer, nos mata -habrase visto mayor racismo, con la de gente que hay por ahí loca por venir aquí a parir. 

Así las cosas, un nuevo fantasma y gran trending topic empieza a recorrer Europa, alimentado por viejos socialistas, nuevos no socialistas, empresarios, sindicalistas a la page (que no a lo Page) y otras ruedas de molino de aguas más o menos pasadas y ¿claramente? recicladas, y es que, la vacuna, la receta para que esto siga, y la ultraderecha no entre a saco en nuestro sueño averiado, es que la derecha moderada tome el testigo, más o menos socialdemócrata, claro (y hasta capitalista, aunque sea post, tras el rastrojo dejado por el neoliberalismo estatal) de nuestro condenado y casi extinto continente, incluida España, aunque algunos no lo crean. Ahora, bien, la pregunta es: ¿Y qué coño es la derecha moderada? 

Pues lo mismo que la izquierda moderada: recetas viejas para un mal nuevo, la época, que hasta que no se instale no sabremos de antídotos. Será tarde, seguro. Pero es que esto va así.

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