Mañana es 18 de julio. Menos mal que es sábado y no se espera ninguna sentencia. Lo mismo decían que era un Dragon Rapide de papel. Pero la semana no ha estado mal (y el día no ha terminado). Y es que, si julito ya es un mes excretor, de cara (o culo) al agosto fiambre, este año es todo un sisón judicial, y se las trae, marcado como viene por el Niño.
El Niño de la Audiencia, será, que suena a cantaor -¿de carceleras?-, y trae frita a la Moncloa. Menudo asorrate, eso de despejar todo el día autos, providencias y oficios varios, incluso de tinieblas. Ni el Unai ese. Eso sí, haciendo las delicias (con los goles de Porro, o el porro de goles) de un verano sin monstruo del lago Ness, ni siquiera de vacaciones, con los juzgados de programadores televisivos, animadores de barrio y amenizadores de verbenas; y con el trasnoche y tres pelotazos, se habla lo mismo de law fare que de chistorras.
Y con tanto contubernio, tertuliano y vigilia, y tanto calor en lontananza, una sentencia como las del Hermanísimo II -el Hermanísimo I fue el del Guerra (Alfon), recuerden los fieles- llama a escandalera, válgame la Macarena y s.h.p.t.p. (se han pasado tres pueblos). Y nadie hace la lectura contraria.
Osease. Aun no pasándoseme por el magín que no es más que la ley lo que se ha aplicado al Hmnsmo y a su tejemanejeador político de turno extremeño, y aun sabiendo que los extremeños se tocan, ¿se puede saber dónde han estado los justicias durante más de cuarenta años en que se han cometido todo tipo de tropelías, abusos y desmanes de parecido si no idéntico jaez -ojo, y se siguen produciendo- por toda la raída y estragada España profunda y provinciana en la que los políticos (tan bien ensamblados con las fuerzas vivas de cada sitio) han hecho de las suyas a izquierdas y derechas, lo que les ha salido del fandango, sin que a duras penas se les llamase la atención? ¿Por qué no se denunciaba?
Después de tantos años en la administración, me da la risa. Y, no nos engañemos, es la sensación general. De ahí la polémica, las dudas y la división. En conclusión. La sentencia podrá ser ejemplar, y ejemplarizante. Pero ya podían haber empezado antes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario